Docendo discimus - Lucio Anneo Séneca, Epistulae Morales ad Lucilium, I, 7, 8

lunes, 27 de mayo de 2013

REPRESENTATIVIDAD Y SISTEMAS ELECTORALES

Materiales para Derecho Político 16
REPRESENTATIVIDAD Y SISTEMAS ELECTORALES
por Judith Lev
LOS ORÍGENES DE LA REPRESENTACIÓN
Los orígenes de la representación podríamos buscarlos en el mandato del Derecho Romano que la definía como “la acción de re-presentar”; y, de tal manera, al producirse el trasplante de esta institución en el Derecho Público, aparecen las bases en las que se sustenta la representación política. En consecuencia, de la localización del mandato en la jurisdicción de “lo público” resulta una relación clara: la de un grupo político jurídicamente organizado – que es el representado-, con un órgano de gobierno -que es el representante-, en virtud de la cual la voluntad de este último se considera como expresión de la voluntad de aquél.
Sin embargo, esta simplificación institucional, se conmueve frente al desarrollo de las fuerzas políticas individuales y colectivas, al de los grupos de opinión pública, de la burocracia, del poder demográfico, del poder internacional, de las ideologías, de las comunicaciones, etc., que ha producido una profunda influencia en el sistema representativo.
También estamos presenciando cambios en las concepciones tradicionales de mayoría y minorías. Las doctrinas del liberalismo que consideraban determinante el triunfo de una mayoría para definir la conducción política hoy día ha sufrido importantes transformaciones con la variedad de intereses particulares que se insertan en estas segmentándolas y con el fraccionamiento de las minorías. Esta realidad instala un gradualismo que impide tomar resoluciones políticas sustentadas en el apoyo de legitimidad que puede dar un grupo decisivo
A raíz de ello, se están advirtiendo hechos en la realidad sociopolítica que nos sugieren la necesidad de efectuar ajustes en las instituciones representativas, conducentes a concretar una renovación que conduzca a preservar el ejercicio de una genuina representación en el marco de un auténtico régimen democrático. Parece haberse cumplido, entonces, una etapa en la cual las instituciones representativas revelaron con éxito su funcionamiento pero, en una nueva realidad sociopolítica, se están desnudando síntomas que nos obligarían a calibrar las instituciones representativas en el nuevo escenario que nos presenta la actualidad.
La aparición de representantes no elegidos es una de las manifestaciones visibles de estas circunstancias. Se trata de individuos que, a partir de su prestigio personal, se instalaron en la conciencia social al percibir problemas que preocupan e inquietan a la opinión pública. Así han logrado situarse a la par de las instituciones del Derecho Electoral como voceros de los problemas que inquietan a los electores.
LA REPRESENTATIVIDAD EN NUESTRO PAÍS
En nuestra historia política preconstitucional, existieron muchos de esos representantes no elegidos a quienes podríamos recordar como antecedentes típicos de este fenómeno. Varios caudillos provincianos se convirtieron, por peso propio, en intérpretes auténticos de los intereses de sus prosélitos, afirmándose en el mando de la relación de poder fuera de cualquier sistema electoral. A partir de una simbiosis de mutua compenetración, aquellos simbolizaron los valores culturales de la tradición y fueron emblemas visibles de autoridad y de protección. Todavía existen vestigios de ese caudillaje en algunas provincias.
Otra expresión de este proceso es la persona electa que ha perdido la confianza de sus electores, porque una elección no congela un status representativo permanente. Es cierto que desde los orígenes de la representación, se afirmó la tesis de que ella se legitima con la elección popular; pero hoy pretendemos la necesidad de mantener la credibilidad en el tiempo para sostener con fundamento aquella legitimidad.
Se visualizan también algunas signos que se concretan en reclamos sociales que se canalizan por fuera de las instituciones creadas para ello, pretendiendo escindir la voluntad del representante y del representado al argüir que este reclamo es ajeno a las atribuciones de aquél. Cada vez con más frecuencia, están surgiendo grupos que representan intereses regionales que se expresan mediante movilizaciones públicas, que influyen permanentemente en decisiones políticas previstas para defender los intereses de toda la comunidad y no de sectores particulares. La Constitución Nacional había advertido que estos actos políticos podían ser semilla de anarquía y, consecuentemente, estableció los canales para debatir y resolver estos intereses particulares en conjunto con los de la sociedad.
Estos datos y algunos otros más, están exteriorizando síntomas que desnudan distorsiones en la relación representante y representado y resienten la intermediación que legitima el sistema representativo.
El Sistema electoral Argentino es un Sistema Electoral presidencialista.
Sistema Presidencialista
La Argentina tiene un sistema presidencialista de gobierno.
Esto significa que:
• El presidente es, a la vez, jefe de Estado y jefe de gobierno
• La elección del presidente es directa o semidirecta
• El jefe de gobierno y su gabinete no son designados o removidos por el parlamento sino por el propio presidente
• Los poderes Ejecutivo y Legislativo están claramente separados
Reseña
Argentina es una república representativa, democrática y federal, dividida en 23 provincias más la ciudad de Buenos Aires, que constituye un distrito federal como capital del país.
De 1810 a nuestros días, el país ha tenido cuatro nombres oficiales: Provincias Unidas del Río de la Plata, República Argentina, Confederación Argentina y, finalmente, Nación Argentina.
La Constitución Nacional es la piedra angular de todo el ordenamiento jurídico. La propia Constitución está acompañada tanto por tratados internacionales como por las leyes dictadas por el Congreso General para integrar la Ley Suprema de la Nación. Aprobada en 1853, la Carta Magna argentina es, hoy día, una de las constituciones vigentes más antiguas.
El sistema electoral
El sistema electoral argentino es de Representación Proporcional. Es decir, para la integración de los órganos de representación popular (Cámara de Diputados y Senadores) se privilegia la representatividad del mandato de los electores sobre el principio de gobernabilidad.
Cámara Nacional Electoral
La Cámara Nacional Electoral es la máxima instancia en materia electoral.
Entre sus principales funciones se encuentran:
levantar el Registro Nacional de Electores
ser la última instancia en el sistema recursal
designar una Junta Electoral Nacional por distrito (provincias y la Ciudad de Buenos Aires) con la antelación necesaria a fin de que queden integradas 60 días antes de la elección.
Juntas Electorales
Por su parte, las Juntas Electorales:
Aprueban las boletas electorales
Designan a los funcionarios de las mesas receptoras de votos
Deciden sobre impugnaciones presentadas en su distrito
Realizan el escrutinio
Proclaman a quienes resultaron electos en el distrito.
Jornada Electoral
El sistema electoral argentino presenta dos características particulares en cuanto a la jornada electoral.
La primera consiste en que, contrario a lo que sucede en la mayoría de los países, existen mesas de votación diferenciadas para hombres y mujeres. Así, la legislación electoral dispone que habrán de existir mesas de votación exclusivas para cada género.
La segunda es que, una vez en la mesa de votación, el elector puede acreditar su identidad de diversos modos, es decir, no existe una identificación única con la cual el elector acude a votar, sino que existen tres distintos documentos igualmente válidos para ejercer el sufragio: la libreta de enrolamiento, la libreta cívica y el documento nacional de identidad.
Historia
El 10 de Diciembre de 1983, Argentina retornó a la democracia después de casi 8 años de gobiernos autoritarios y, desde entonces, ha tenido elecciones libres y transparentes. Cuando Raúl Alfonsin transfirió la banda presidencial a Carlos Saúl Menem en 1989, fue la primera vez en su historia, que un presidente electo de un partido, le transfería la presidencia a otro presidente electo, de otro partido. En abril de 1994, hubo elecciones para formar una Asamblea Constituyente.
Dentro de las reformas que se hicieron a la constitución de 1853 estaban:
las normas relativas a la reelección presidencial
la reducción del período presidencial
la abolición del sistema electoral colegiado
la adopción de una segunda ronda de votación, bajo ciertas circunstancias.
El período presidencial fue reducido de 6 a 4 años y una segunda ronda de votación sería requerida, si ningún candidato recibía por lo menos el 45% del voto en la primera ronda o si el ganador obtenía el 40% del voto, siempre y cuando este porcentaje no signifique un 10% más que el candidato más cercano.
Sin embargo, la reforma no tocó algunas de las características prominentes del sistema electoral Argentino: un fuerte federalismo, la Representación Proporcional por Listas; Listas Abiertas, Cerrradas y Libres; y el umbral del 3% necesario para el registro electoral en cada distrito.
Representación Proporcional por Listas
En su forma más simple, la Representación Proporcional por Lista requiere que cada partido presente una lista de candidatos al electorado, que los electores voten por un partido y que los partidos reciban sus escaños en proporción a su porcentaje de votación nacional. Los candidatos ganadores son tomados de las listas en el orden en que se ubican.
Listas Abiertas , Cerrradas y Libres
Existen importantes variantes en la forma de emitir el voto entre los distintos sistemas de Representación Proporcional por lista. Una de las más importantes tiene que ver con sí las listas son abiertas, cerradas o libres, en términos de la facultad que le conceden al elector para votar por el candidato o el partido de su preferencia.
En la mayoría de los sistemas de Representación Proporcional por lista en el mundo, estas son Listas Cerradas, es decir, el orden de los candidatos es determinado por los partidos y los electores no pueden expresar su preferencia por alguno de ellos.
Un aspecto negativo de las listas cerradas es que los votantes no tienen capacidad para determinar quien será el representante de su partido. Las listas cerradas son generalmente insensibles a los cambios ocurridos en el entorno.
En las Listas Abiertas, los votantes pueden indicar no sólo su partido, sino también su candidato favorito dentro de ese partido. En la mayoría de estos sistemas, el voto para un candidato así como para un partido es opcional y, debido a que la mayoría de los electores votan por el partido y no por los candidatos, la opción de elegir candidatos en la papeleta tiene poco efecto. Pero en algunos casos esta elección tiene una gran importancia ya que los electores deben votar por candidatos, y el orden en que los candidatos son electos está determinado por el número de votos individuales que reciben.
Si bien este modelo le brinda a los votantes una mayor libertad en la elección de sus candidatos, también genera efectos secundarios no muy deseables. Dado que los candidatos dentro del mismo partido compiten efectivamente entre sí por los votos, esta forma de lista abierta puede producir conflictos y fragmentación inter-partidarias. También pueden revertir los beneficios potenciales partidistas de presentar listas con fórmulas de candidatos diversos.
Tanto la posibilidad de votar por más de un candidato en diferentes listas de partidos (a lo que se le conoce como "panachage"), como la de emitir más de un voto por un solo candidato (práctica a la que se puede denominar voto "acumulativo"), le brindan una medida adicional de control al elector y ambas son catalogadas aquí como sistemas de listas abiertas.
Conformación del Gobierno ( P.E y P.L )
Bajo la nueva constitución, el presidente, quien es jefe de estado y cabeza del gobierno, es electo directamente por un término de 4 años por sufragio universal.
Por el Poder Legislativo : El Congreso Nacional tiene dos cámaras. La Cámara de Diputados con 257 miembros electos para 4 años por medio de Representación Proporcional, la cual renueva la mitad de sus escaños cada 2 años. Pueden ser reelectos.
En cuanto a los senadores, eran electos indirectamente por un período de 9 años por la legislatura provincial. Después de la reforma se les elige en 25 distritos electorales de 3 escaños (24 provincias y la ciudad de Buenos Aires) por un término de 6 años y se renueva por tercios cada 2 años. Cada uno de los 25 distritos electorales escoge 3 senadores directamente. 2 escaños son otorgados al partido con más votos y uno al partido que le sigue. Los gobernadores, alcaldes municipales y autoridades locales son electos de acuerdo a sus constituciones provinciales o municipales.
Los diputados son electos por medio de listas cerradas, lo cual significa que los ciudadanos no pueden cambiar el orden de los candidatos o borrar nombres de la lista. Además, la mayoría de los partidos realizan elecciones primarias cerradas para seleccionar y ordenar sus listas. Por ello, las élites partidarias que definen los puestos y el orden en las listas, influyen de manera importante en la conducta del legislador.
Cada uno de los 25 distritos electorales tiene sus propias leyes electorales. Sin embargo, es notable que 11 provincias practiquen "el voto simultáneo doble".
El Voto Simultáneo Doble
Esta ley permite al mismo tiempo la competencia intra e inter-partidaria. Los partidos políticos presentan varios candidatos quienes compiten entre ellos y, cuyos votos se suman entre sí para definir que partido obtuvo el número mayor de votos. El ganador es el candidato que obtuvo más votos, del partido que a su vez obtuvo más votos.
Características Partidarias
Dos características partidarias e institucionales contribuyeron al éxito de la democracia Argentina desde 1983 hasta la reforma constitucional de 1994.
Primera, el sistema bipartidista que aseguró que el presidente tuviera un considerable bloque de legisladores en el congreso.
Segunda, estos legisladores mantuvieron un buen nivel de disciplina, aprobando con relativa facilidad la legislación presentada por los presidentes.
Reforma de 1994
Sin embargo, cuatro elementos adicionales que se iniciaron con la reforma de 1994, estaban socavando la marcha del sistema democrático.
Primero, el gobierno federal controlaba el flujo de recursos a las provincias.
Segundo, la capacidad del presidente de interferir en el Poder Judicial, socavó el sistema de pesos y contrapesos.
Tercero, las listas cerradas de partido para las elecciones legislativas, produjo un alto grado de incomodidad entre los ciudadanos, quienes reclamaban a los legisladores su mayor lealtad con los líderes de los partidos que con sus representados.
Cuarto, el abuso de decretos presidenciales de urgencia y necesidad, debilitó la capacidad del congreso de controlar al ejecutivo.
La reforma de la constitución de 1853 en Abril de 1994, fue el resultado de un acuerdo extra-parlamentario, conocido como "Pacto de Olivos", firmado por el ex -presidente Raúl Alfonsín y el presidente Carlos Menem. Por un lado, el principal objetivo de Menem era su reelección y lo logró. Por el otro, los objetivos de Alfonsín eran más difusos y difíciles de comprender. Esencialmente, quería darle un estilo parlamentario más pronunciado a la política Argentina. Esta es la razón por la que se creó el cargo de "jefe del gabinete": un funcionario que podría ser removido por el congreso. Sin embargo, la creación de este puesto no redujo la alta concentración de poder en la presidencia.
Transformación del Sistema de Partidos
En mayo de 1995, el presidente Menem logró asegurar su reelección con el 49.8% del voto, pero una importante transformación ocurrió en el sistema de partidos: una tercera fuerza el FREPASO, llegó al segundo lugar con el 29.3% del voto, dejando a los Radicales en un histórico tercer lugar con 17% de los votos.
En las elecciones legislativas de Octubre de 1997, los Radicales en la oposición y el FREPASO, formaron una coalición llamada "Alianza" en muchas provincias para vencer al partido Peronista. Como resultado de estas elecciones, los peronistas no sólo fueron vencidos en las grandes provincias, sino que también perdieron control de la provincia de Buenos Aires, donde se concentra casi el 40% de los votantes Argentinos. La líder del FREPASO, Graciela Fernández Mejide, una activista de los derechos humanos se convirtió en la más seria contendiente el candidato del partido peronista, en la contienda electoral de 1999.
Las elecciones legislativas de Octubre de 1997, levantaron una importante pregunta acerca del futuro político Argentino. El partido peronista en cuestión, perdió casi 10% de su apoyo y su mayoría en la Cámara Baja, de esta manera, tendrá que negociar con la oposición si quiere que se aprueben sus iniciativas legislativas. Una pregunta que permanece abierta es si Argentina se convertirá en un sistema de tres partidos o mantendrá su formato bipartidista. Después de la elección de 1997 tanto FREPASO como los Radicales, tienen los mismos incentivos para mantener su alianza, como para competir separadamente. Por un lado, ambos partidos tienen suficientes razones para permanecer juntos. Mientras los Radicales carecen líderes tan populares como los del FREPASO, éste no posee el fuerte aparato de partido del que disfrutan los Radicales. Por otro lado, si estos dos partidos de oposición deciden mantener su alianza, tendrán que competir en elecciones abiertas antes de 1999, para decidir la fórmula presidencial, lo cual podría traer una división entre ellos.
Formas del fraude
La Constitución Nacional Argentina de 1853 no definió el sistema electoral. Es decir, como debían organizarse las votaciones. Por lo tanto esta responsabilidad cayó en la Ley Electoral. Entre 1880 y 1890, el fraude electoral fue una práctica habitual en la Argentina. El sistema electoral argentino legalmente siempre aceptó el voto universal. Pero nunca existió en el país el voto censatario.
El fraude electoral en la Argentina se ejerció para mantener en el poder a personas o partidos políticos. Y, de esta manera, evitó el ejercicio del derecho político a gran parte de la población.
En este período era habitual que uno de los partidos se apropiara de las normas o que no permitiera aplicarlas a sus adversarios. A comienzos del siglo XX, la violencia electoral fue remplazada por la compra del voto. Hasta el ex-presidente Carlos Pellegrini defendió la venta del sufragio al afirmar: "no hay voto más evidentemente libre que el que se vende". Todas las pautas electorales estaban diseñadas para que los gobernantes se eternizaran en sus funciones.
Los padrones electorales-listados de los votantes- se confeccionaban sin exigir a las personas sus documentos de identidad. En los comicios, los presidentes de mesas no tenían ninguna posibilidad de identificar al votante. Así fue como se produjeron todo tipo de irregularidades.
Los votantes, para poder cumplir con el deber cívico de votar, dependían de varios factores. Debían estar inscriptos en las listas o padrones electorales que eran confeccionadas por el gobierno Nacional o Provincial Y esto dependía de loscargos que estaban en juego. Todos los mecanismos electorales estaban dirigidos a que los gobernantes continuaran en sus funciones. Entre otras irregularidades frecuentemente aparecían en las listas habitantes de otras localidades o gente inexistente.
El presidente de las mesas de votación no tenía posibilidad de saber que quien se presentaba a votar era la misma persona que figuraba en los padrones. Recién bajo la presidencia de Roque Sáenz Peña se empezaron a reconocer a las impresiones digitales para la identificación. Luego se agregó una fotografía. Eran comunes los "juicios de tacha": cuando las personas iban a votar, se encontraban que habían sido tachadas del padrón electoral. La Ley Joaquín V. Gonzalez de 1902, con la que fue electo el primer diputado socialista de América, Alfredo Palacios, dividía a los distritos en partes equivalentes a las bancas de legisladores en juego. De esta manera se elegía uno solo por sección electoral. Esta práctica, llamada voto uninominal por circunscripciones, se aceptó sólo en los comicios de 1904. Luego se derogó.
Los diputados se elegían por lista completa. Eran electos todos los legisladores de la lista más votada, aunque ganara la elección por un solo voto de diferencia. Fue Roque Sáenz Peña -al asumir como presidente de la Nación en 1910-, quien buscó un acuerdo con Yrigoyen. A partir de ahí, la reforma electoral de 1912, adoptó un sistema de lista incompleto que reconocía a una sola minoría . La Ley Sáenz Peña también ayudó a frenar el fraude electoral al establecer el voto secreto y obligatorio.
Votar Senadores y Diputados de Diferentes Partidos
En ese caso, se debe seleccionar las boletas de preferencia, cortarlas por donde indica la línea divisoria, y colocar en el sobre las boletas que se correspondan con la preferencia. Si se quiere votar a un partido determinado para uno de los cargos electivos (diputados o senadores), pero se desea emitir un voto en blanco para el otro de los cargos, se tiene que colocar adentro del sobre únicamente la boleta de candidatos de tu preferencia a alguno de esos dos cargos. De esta manera, se sumará el voto a la lista que hayas elegido, y se computará como voto en blanco aquella boleta por el cargo que falte en el sobre.
SUFRAGIO
Concepto y funciones
Uno de los caracteres básicos del Estado democrático liberal es el de la libre competencia por el poder, es decir, el de la elección disputada, libre, pacífica, periódica y abierta –o sea, sin exclusiones– por los electores, tanto de las personas como de los programas o partidos a los que los candidatos pertenecen. El signo inequívoco de la democracia pluralista ‑ante el ideal irrealizable de la democracia directa- es la articulación de un procedimiento mediante el cual los ciudadanos concurren periódicamente a la elección de una línea política determinada. A través del sufragio –voz derivada de la latinasuffragium, es decir, ayuda o auxilio– los ciudadanos coadyuvan, en cuanto miembros del Estado-comunidad, a la conformación del Estado-aparato y, en consecuencia, a la integración funcional de toda la sociedad política.
El sufragio es el derecho político y constitucional a votar a los cargos públicos. En un sentido amplio, el sufragio abarca el activo, en donde se determina quienes tienen derecho al ejercicio del voto (uso más común); y el pasivo, que se refiere a quienes y en qué condiciones tienen derecho a ser elegidos.
Históricamente, numerosos colectivos han sido excluidos del derecho a votar por razones muy variadas: unas veces porque sus miembros eran "súbditos" de reyes feudales y no se les consideraba hombres "libres"; otras veces porque la exclusión de la votación dependía de una política explícita claramente establecida en las leyes electorales. En unas ocasiones el derecho a votar excluía a grupos que no cumplían ciertas condiciones (exclusión de analfabetos, impuestos de capitación, etc.); en otras ocasiones a un grupo se le ha permitido votar pero el sistema electoral o las instituciones del gobierno fueron diseñados a propósito para darles menos influencia que otros grupos más favorecidos.
Se suele considerar que la legitimidad política de un gobierno democrático deriva principalmente del sufragio.
Por medio del sufragio, los ciudadanos ejercen el derecho reconocido en la norma constitucional a participar en la determinación de la orientación política general mediante la designación de sus representantes o mediante la votación de aquellas propuestas que les sean sometidas. Cumple así dos funciones fundamentales que han hecho que el sufragio se arrogue el lugar preeminente en la vida política del Estado democrático liberal: la función electoral, que sirve para designar a los representantes, y la función normativa, que se emplea para iniciar una ley, aceptar o rechazar un texto legislativo e incluso para intervenir en la revisión constitucional. Estas funciones se resumen en una: la expresión de la opinión pública, en cuyos juicios suelen ir mezclados nombres de personas, doctrinas que encarnan y resoluciones que se prefieren (N. Pérez Serrano: Tratado de derecho político. Madrid, 1976). Esta función del sufragio encarna tres efectos principales: producir representación, producir gobierno y ofrecer legitimación (F. de Carreras y J.M. Valles: Las Elecciones. Barcelona, 1977).
Segun Fayt Carlos el sufragio es la base de la organización del poder del Estado. Consiste en el derecho político que tienen los miembros del pueblo del Estado de participación en el poder como electores y elegidos, es decir, el derecho a formar parte del cuerpo electoral y, a través de este, en la organización del poder. en este sentido, su contenido no se agota con la designación de los representantes, sino que comprende los procesos de participación gubernamental, propios de las formas semidirectas de democracia, que consagran la intervención del cuerpo electoral en la formulación de las decisiones políticas, jurídicas y administrativas del poder en el Estado.
Esta facultad de ser elector y ser elegido, jurídicamente, tiene categoría de un derecho público subjetivo de naturaleza política.es una forma de energía o actividad política, que materializa el poder electoral. Estos dos aspectos permiten comprender al sufragio como facultad, por una parte y como actividad, por la otra y definirlo como el derecho que tiene los ciudadanos de elegir y ser elegidos y participar en la organización y actividad del poder del Estado.(Carlos Fayt)
Corresponde distinguir entre sufragio y voto. El voto es una determinación de voluntad que comprende otras especies que el sufragio político. Se vota en la asamblea legislativa, en los tribunales colegiados en los cuerpos directivos, en el seno de los órganos de dirección y deliberación de todo tipo de instituciones, políticas o privadas. Constituye una forma de expresión de voluntad. Con relación al sufragio político y por consiguiente a la elección y participación en el gobierno, el voto constituye el hecho de su ejercicio.la actividad que cumple el elector cuando vota, la acción de emitir el voto, configuran una acto político y no un derecho político.(Joaquín González)
TIPOS DE SUFRAGIO
Sufragio universal: es la extensión del derecho a votar a todos los adultos, sin distinción de raza, sexo, creencia o posición social, económica y vertical.
Sufragio restringido: también llamado censatario, solo podían votar las personas que aparecían en un censo o lista, normalmente en función de su riqueza, propiedades inmobiliarias o nivel de tributación.
Es práctica habitual en la mayoría de países, que el voto solamente puedan ejercerlo quienes son considerados nacionales o ciudadanos del país. Ello supone que, dependiendo de las condiciones en que pueda obtenerse la nacionalidad -con más o menos facilidad, en un número de años de residencia, restringida a la primera generación, con filiación, etc. amplios sectores de los residentes de un país pueden estar privados del derecho al voto o tenerlo restringido. El derecho de ciudadanía universal reclama la superación de la nacionalidad como espacio restringido de derechos. No obstante, en las últimas décadas se han producido avances en el reconocimiento del derecho al voto a extranjeros residentes, tales como el concepto de ciudadanía europea en el ámbito de la Unión Europea, o la firma de tratados internacionales bilaterales para reconocer recíprocamente el derecho al voto en las elecciones locales de los nacionales residentes en el otro Estado.
La naturaleza jurídica del sufragio
En torno a la caracterización jurídica del sufragio, se ha producido un intenso debate a partir de la Revolución francesa, cuyas posiciones principales son las siguientes:
A. El sufragio como derecho
La teoría del sufragio como derecho aparece conectada a la concepción rousseauniana de la soberanía popular entendida como la suma de las fracciones de soberanía que corresponden a cada ciudadano. A partir de aquí se deduce que el sufragio es un derecho preestatal, innato a la personalidad. Para Rousseau, de la cualidad de ciudadano se deduce su derecho de voto, “derecho que nada puede quitar a los ciudadanos”,concluye.
La actividad de gobernados y gobernantes se encuentra subordinada al derecho. En el Estado se obedece al derecho, no a las personas. La participación se efectiviza por el sufragio, dando sentido al principio de que el pueblo, como titular concreto de la soberanía, es la fuente originaria de todos los poderes. Estos poderes cumplen funciones confiadas a órganos elegidos por medio del sufragio e investidos de autoridad en virtud de la representación que se les atribuye.
B. El sufragio como función
La teoría del sufragio como función se conecta con la concepción sieyesiana de la soberanía nacional -la nación, ente distinto de cada uno de los ciudadanos que la componen, es la única soberana- de la que se deriva la separación entre el derecho de ser ciudadano (ius civitatís) y el derecho a ser elector (jus suifragii).
De acuerdo con esta doctrina son titulares del jus suffragii aquellos ciudadanos que reúnan las condiciones determinadas por el legislador, que les coloca en una situación objetiva particular: se les pide que participen en la elección de los gobernantes; con ello no ejercen ningún derecho personal, sino que actúan en nombre y por cuenta del Estado, ejercen una función política (J.M. Cotteret y C. Emeri:Les systémes électoraux. Paris, 1973).
C. El sufragio como deber
La lógica inherente a la concepción anterior conduce inevitablemente a admitir que el sufragio es un deber jurídico estricto; no es el sufragio –mantienen los que apoyan esta tesis– un derecho disponible por el individuo, sino una obligación jurídica impuesta al individuo en aras del funcionamiento armónico de la vida política del Estado. Aunque los teóricos del voto obligatorio sostienen que éste no coarta la libertad individual porque sólo obliga al ciudadano a participar bajo la amenaza de una sanción, pero no impone deber alguno respecto del contenido del voto, consideramos que elsufragio que deja de ser libre en cuanto a la decisión primaria sobre su emisión, deja de ser auténtico sufragio.
A partir de estas teorías clásicas han surgido modernamente otras concepciones que tratan de enmarcar el sufragio bien como función estatal, bien como función pública no estatal, bien, finalmente, como derecho público subjetivo y función pública no estatal. Esta concepción última, flexible e híbrida, es la que ha sido acogida mayoritariamente –tanto doctrinalmente como en el Derecho Positivo– y permite clasificar al sufragio entre los derechos-función. El sufragio es, además de un derecho personal –aunque ejercido corporativamente– de carácter funcional, una función, pues a través del mismo se procede a determinar la orientación de la política general, ya sea mediante la designación de los órganos representativos, ya sea mediante la votación de las propuestas que sean sometidas a la consideración del cuerpo electoral.
Requisitos del sufragio
El sufragio ha de ajustarse a unas pautas determinadas para que las elecciones puedan calificarse de democráticas, pautas que parten de una condición previa: la universalidad del sufragio. Se funda en el principio de un hombre, un voto. Con la misma se pretende el máximo ensanchamiento del cuerpo electoral en orden a asegurar la coincidencia del electorado activo con la capacidad de derecho público. La definición del sufragio universal sólo puede hacerse de modo negativo. El sufragio es universal cuando no se restringe ni por razón de la riqueza (censitario) ni por razón de la capacidad intelectual (capacitario). El sufragio universal significa que el cuerpo electoral está compuesto por todos los ciudadanos–sin discriminación de grupos sociales específicos– que cumplen determinadas condiciones (nacionalidad, edad, goce de los derechos civiles y políticos e inscripción en el censo). Fuera de estas condiciones de carácter técnico, cualquier otra resulta inadmisible o incompatible con la universalidad del sufragio, que hoy constituye una conquista irrenunciable en los Estados democráticos. De la misma forma, la capacidad electoral pasiva debe tender también a la universalidad.
Las limitaciones impuestas, sean las que sean, deben responder no a limitar la libre elección, no a intenciones políticas, sino a razones de orden práctico fundadas en el interés general de la comunidad.
Cumplida la condición previa de la universalidad, el sufragio, en un Estado democrático, ha de responder a las siguientes pautas que hoy proclaman todos los textos constitucionales:
A. La libertad de sufragio
Cuyo principal componente es la vigencia efectiva de las libertades políticas. El sufragio es libre cuando no está sujeto a presión intimidación o coacción alguna. Pero no basta con preocuparse de la protección del elector considerado aisladamente, pues –escribe W.J.M. Mackenzie (Elecciones libres. Traducción española. Madrid, 1962)– “la fuerza organizada y el poder del capital no deben emplearse para influir al elector individuo, porque destruyen la naturaleza del sufragio”. Pero ¿no es igualmente improcedente que la intimidación y el soborno influyan en los electores como conjunto? Este problema es más difícil. La fuerza organizada y la libertad de disponer del dinero son los resortes del poder en la sociedad y ningún acto social –y la votación lo es– puede sustraerse por completo a su influencia. Con todo, es una premisa fundamental del sistema el que las elecciones no pueden ser libres si quienes gobiernan pueden manejarlas para afianzarse en el poder, porque las elecciones libres tienen como finalidad esencial la legitimación y la limitación del poder.
B. La igualdad de sufragio
Es consustancial al sufragio universal (un hombre, un voto). Exige no sólo que todos puedan votar sino que todos los votos tengan el mismo valor. Todos los votos deben influir en el resultado electoral; éste debe estar formado por la suma de todos los votos (H. Kelsen: Teoría general del Estado. México, 1979). Este principio se viola a través de fórmulas tales como el sufragio reforzado, es decir, de la atribución de dos o más votos a determinados electores que presentan requisitos específicos (voto plural, voto familiar o voto múltiple) o como el sufragio indirecto que puede ser de doble grado o de grado múltiple y que aunque se suele disfrazar con argumentos federalistas o descentralizadores en realidad introduce desigualdades en la representación, así como un elemento censitario, ya que aunque el sufragio es universal en la base es censitario en la cumbre.
C. El secreto del sufragio
Constituye exigencia fundamental de la libertad de sufragio considerada desde la óptica individualista. Aunque se han ofrecido argumentos a favor del voto público por autores de gran relieve como Montesquieu o Stuart Mill, hoy se entiende que el carácter público del voto implica un atentado a la libertad del elector al hacerle más vulnerable a las presiones e intimidaciones de grupos privados o del poder mismo. El secreto del voto es en todo caso un derecho del ciudadano elector, no una obligación jurídica o un principio objetivo.
Voto Blanco
Un voto se considera "en blanco" cuando el sobre en donde uno debe colocar la boleta por el candidato de su preferencia se encuentra vacío o cuando en su interior hay un papel de cualquier color sin inscripciones ni imagen alguna.
Existen diferentes razones que motivan a los ciudadanos a votar en blanco y muchas maneras de interpretar el significado de dicha elección. En cuanto a la manera en la cual dichos votos son contabilizados de acuerdo a la ley electoral que rige la elección de cargos nacionales, la Dra. Delia Ferreira Rubio, explica que el voto en blanco no es sumado a ningún partido en ningún momento del proceso. Dicho voto es considerado una opción válida por nuestro sistema, pero está claramente establecido que los mismos no se computan ni para la determinación del mínimo de votos necesarios para participar en el reparto de bancas, ni para la asignación de las bancas. Las bancas son asignadas de acuerdo a la cantidad de votos obtenidos por cada partido a su favor (votos válidos afirmativos), por lo que el voto en blanco no se traduciría en ninguna banca para ningún candidato en competencia. En el orden federal, un voto en blanco no favorece ni a la mayoría ni a ningún otro partido. Podría ser diferente en el caso de elegirse autoridades provinciales, dado que los códigos electorales son diferentes en algunas provincias.
Voto nulo
Un voto es nulo cuando:
- ha sido emitido mediante una boleta no oficializada
-cuando se ha puesto dentro del sobre un papel cualquier con alguna inscripción o imagen
-cuando se ha puesto una boleta oficializada a la que se han agregado inscripciones o leyendas
-cuando en el sobre hay dos o más boletas oficializadas de distintos partidos para la misma categoría de cargos
- cuando la boleta que está dentro del sobre está destruida y no queda sin rotura o tachadura el nombre del partido y la categoría de candidatos a elegir
- cuando junto con la boleta hay otros elementos extraños en el sobre
Un voto nulo no favorece a ningún partido.
Voto Recurrido
Un voto es recurrido cuando algún fiscal de la mesa electoral cuestiona su validez.
Voto Impugnado
Un voto se considera impugnado cuando el presidente de mesa o alguno de los fiscales cuestiona la identidad del elector cuando se presenta en la mesa para votar.
Contabilización de votos en Blanco y recurridos
Los votos impugnados y recurridos son escrutados por la Junta Electoral Nacional, después del cierre del comicios, a los fines de que la misma determine la validez o invalidez de los mismos. En caso de que la Junta determine la validez de dichos votos, éstos se escrutan a partir de ser reunidos con todos los correspondientes a cada sección electoral y procediendo a la apertura simultánea de los mismos, luego de haberlos mezclado en una urna o caja cerrada a fin de impedir su individualización. Los votos impugnados o recurridos que son declarados nulos por la Junta son destruidos.
¿Qué pasa si no vamos a votar?
En la Argentina, el voto es obligatorio. Esto quiere decir que si no nos presentamos a votar, debemos tener una razón justificada para hacerlo.
Las justificaciones pueden ser:
Estar enfermo y contar con un certificado médico que acredite la imposibilidad de movilizarse
o tener un trabajo que por razones de fuerza mayor impidan al ciudadano trasladarse para votar
o estar a más de 500 km. de distancia del lugar de residencia y tener motivos razonables (sic) para no presentarse en la mesa, art. 12 inc. C del Código Electoral.
¿Cuánto dinero se entrega por cada voto a los partidos políticos?
De acuerdo a la Ley de los Partidos Políticos, el Estado debe pagarle a cada partido una suma determinada de dinero por cada voto ganado en la última elección. De acuerdo a lo que indica la ley, esa suma de dinero debe ser entregada al momento de iniciarse la nueva campaña, esto es, antes del momento de la elección. El monto a pagar por voto se determina, desde hace años, en la ley de Presupuesto de cada año. El Presupuesto 2001 no fijó qué monto se pagará por voto. Esta cuestión debería resolverse antes de la elección.
¿Cómo hacemos cuando no tenemos más espacio para que sea colocado el sello correspondiente en el D.N.I.?
Tal como se comenta en el art. 86 inc. C del Código Electoral, el presidente de mesa agregará una hoja en blanco en la parte del documento que corresponda, a los fines de poder sellar el documento y dejar constancia del voto. No es necesario hacer trámites de ningún tip
REPRESENTACIÓN POLÍTICA
Cuando hablamos de representación hablamos de hacer presente a algo o a alguien que está ausente. En opinión de Giovanni Sartori la teoría de la representación, puede orientarse en tres direcciones según si el enfoque tiende a la idea de mandato o delegación, concepción derivada del derecho privada, también puede tender a la idea de representatividad, semejanza o similitud, relacionada esta idea con el enfoque sociológico o bien con la idea de responsabilidad, ésta última objeto de estudio prioritario del politólogo italiano.
Ajustando un poco la mira, la representación política constituye en las democracias modernas, la vía por la cual el pueblo por medio de elecciones designa a sus gobernantes, comprendiendo tanto al Poder Ejecutivo como al Legislativo, ya que ambos tienen como función gobernar y representar al mismo tiempo priorizando una u otra función de acuerdo al sistema representativo que se adopte, tema que será tratado más adelante.
La representación es un fenómeno sociológico de una doble caracterización, por un lado realiza la sustitución legitima y por otro es vía de influencia o acción política de las personas o entidades a quienes se representa.
Circulan distintas nociones de representación política según que autor se tome como referencia: según Porras Nadales la representación política puede ser tomada como un proceso intercomunicativo basado en la transmisión de la voz de los ciudadanos sobre la esfera pública, tratándose de un proceso de carácter selectivo o reductivo en el que se opera una conversión de la pluralidad de intereses y de la multiplicidad de voluntades de individuos y grupos hasta llegar a la unidad final de la voluntad del estado.
La representación política fue definida por Robert Von Mohl como "el proceso mediante el cual la influencia que todo el cuerpo de ciudadanos o una parte de ellos tiene sobre la acción política ejercida en su nombre y con su aprobación expresa en un número pequeño de ellos, con efecto obligatorio por los así representados".
Jellinek al respecto dice que "es la relación de una persona con otra o varias, en virtud de la cual la voluntad de la primera se considera como expresión inmediata de la voluntad de la ultima, de suerte que jurídicamente aparecen como una sola persona".
Para Carré de Malberg el régimen representativo tiene su punto de partida en el sistema de la soberanía nacional. Todo poder viene del pueblo, de la nación o de la colectividad unificada.
Mario Justo López, destaca la base individual de la representación política y dice "no hay sino voluntades individuales, pero si el individuo es el elemento básico de la representación, no es aisladamente el titular de ella. Cada individuo es un elemento, pero sólo la totalidad – la nación el pueblo – es la representada. Y si sólo el conjunto es el representado, los representantes lo son de él- del conjunto, de la nación, del pueblo – y no cada individuo o de un sector cualquiera de ellos.
Desde el punto de vista sociológico, Max Weber considera a la representación como una forma de relación social "por la que la acción de un partícipe determinado se imputa a los demás.
Desarrollo histórico:
El primer expositor sistemático de la doctrina de la representación política fue Sieyes y su primera aplicación institucional expresa se encuentra en la Constitución francesa de 1791.
Según Sieyes el objeto de una asamblea representativa es expresar la voluntad de una nación; ésta es la reunión de los individuos, además expresó que la finalidad de la nación es distinta de la de los individuos, que para que prevalezca el interés común, el derecho a hacerse representar pertenece a los ciudadanos sólo en su calidad de tales, en 1791 se estableció "los representantes nombrados por las circunscripciones no representan a una circunscripción particular, sino a la nación entera". Los constituyentes revolucionarios pretendían decir que los representantes no eran nombrados por sus electores. Hay una gran diferencia entre nación y pueblo; si es el pueblo el que es declarado soberano, de ello se desprende que la voluntad de los representantes depende y se deriva de la voluntad de un titular, y por tanto se desprende que se postulan en este caso, dos voluntades, la del pueblo y la de la asamblea representativa, en cambio siendo la nación la que se declara soberana, entonces tenemos una única voluntad, porque la voluntad de la nación es la misma voluntad de los que están legitimados para hablar en su nombre.
Una necesidad de hecho origina el sistema de la representación y se produce solamente una delegación parcial del ejercicio de la voluntad nacional. La doctrina originaria de la representación política no es obra exclusiva de Sieyes, hubo también en Francia otros expositores tales como Mirabeau, Talleyrand – Perigord, Condorcet, etc.
La idea de que el Parlamento representa el cuerpo de todo el reino y no cada uno de los diputados a quienes los eligieron encontró expositores por lo menos desde el siglo XIV. Edmund Burke mantenía que los representantes no deben ser mandatarios y que deben representar a la nación y no a los que mandan sobre ellos, esto lo mantuvo en su célebre discurso enviado a sus electores de Bristol en 1774. Expresó Burke "El Parlamento no es un congreso de embajadores con intereses diferentes y hostiles, en el que cada uno ha de mantener sus intereses, como un agente, como un defensor, frente a otros agentes y defensores; el parlamento es la asamblea liberadora de una nación, con un sólo interés, el de todos...".
Las colonias inglesas en Norteamérica habían conocido algunas instituciones representativas antes de independizarse, y al crear las propias luego de la emancipación, los constituyentes tuvieron noción del llamado principio de representación y del sistema representativo.
En el Congreso Constituyente de 1787 se limitó al señalamiento de las ventajas de la representación sobre el gobierno directo del pueblo. James Wilson expresó: "Como (el pueblo) no puede... actuar por sí mismo, debe hacerlo por medio de sus representantes...". Los autores del El Federalista identificaron "sistema representativo" con la república que se acababa de crear y lo distinguieron de la democracia (pura o directa) señalando además las ventajas de aquél. Pero fue Paine quien señaló las peculiaridades, como "sistema representativo", del nuevo régimen instaurado entonces en Norteamérica.
Por otra parte el artículo 67 de la vigente constitución italiana dice "Todo miembro del parlamento representa a la Nación y ejerce sus funciones sin vínculos de mandato". Y la fórmula adoptada en las constituciones francesas de 1946 y 1958 "la soberanía nacional pertenece al pueblo", encuentra su explicación en la Declaración de los derechos de 1789.
La representación moderna refleja una transformación histórica. Es precisamente porque el Parlamento se convierte en un órgano del Estado por lo que se declara que éste representa a la nación, precisamente porque ha de poder pasar de la parte de los "súbditos" a la del "Estado". Aunque no es únicamente el hecho de que la ficción de la nación estaba dirigida a obstaculizar el paso a la voluntad popular, también estuvo presente la intención de insertar un poder popular en el Estado.
Los parlamentos contemporáneos son llamados a operar sobre delicados equilibrios. Si asume demasiado el punto de vista de los gobernados, corren el riesgo de atrofiarse y paralizar el gobierno; y si por el contrario, trata de absorberlos demasiado en el Estado, asumiendo el punto de vista del gobernante corre el riesgo de no cumplir con su función representativa. Por otro lado la figura de la representación de la nación permite la inserción de los cuerpos representativos en el Estado; pero al mismo tiempo se enfrenta a nuevos problemas. Sobre la base de la prohibición constitucional del mandato imperativo y de la idea de la representación de la nación, el representante no representa o no debería representar a aquellos que lo eligen. Pero si el representante no representa a sus propios electores, parece desprenderse de ello que no es la elección la que crea un representante.
La representación es ante todo creación, comunicación e integración de múltiples intereses, fundamentalmente en las sociedades modernas, en las que factores como la extensión territorial, el volumen de población, la falta de tiempo necesario por parte de la mayoría de los ciudadanos para ocuparse de los asuntos públicos, la complejizarían de los temas y soluciones a tratar durante la actividad gubernamental, así como el multiculturalismo hacen necesario abordar la cuestión de la representación, la deliberación y la crítica para alcanzar un grado de coordinación compatible con el interés de la comunidad en su conjunto. Aunque cabe destacar que la teoría de la representación no escapa a criticas.
Una de las doctrinas con más adeptos es aquella que funda la irrealidad de la representación política – su carácter ficticio – en la equivocada concepción acerca de la naturaleza de la comunidad política. Los sostenedores de esa crítica afirman que la nación no es una máquina formada por voluntades individuales, sino un organismo constituido por elementos naturales, entre los que corresponde incluir los núcleos locales y los numerosos grupos sociales diferenciados por la diversidad de sus fines, consecuentemente afirman, que es por esos núcleos y grupos y mediante ellos que debe organizarse y funcionar la representación en el estado.
La moderna representación política es "representación electiva", si bien la representación no puede tener un fundamento electivo en orden a la exigencia de asegurar la capacidad de respuesta del representante. La teoría electoral de la representación, es la teoría de la representación responsable, pues las elecciones aseguran o deberían asegurar la obligación de responder.
En lo que se refiere a las condiciones y características de los sistemas representativos podemos enumerarlos del siguiente modo:
El pueblo elige libre y periódicamente un cuerpo de representantes
Los gobernantes responden de forma responsable frente a los gobernantes
Los gobernantes son agentes o delegados que siguen instrucciones
El pueblo está en sintonía con el Estado
El pueblo consiente a las decisiones de sus gobernantes
El pueblo participa de modo significativo en la formación de las decisiones políticas fundamentales
Los gobernantes constituyen una muestra representativa de los gobernantes
La problemática de la representación se refleja sobre el qué y el quién se representa, asimismo sobre el cómo se representa que consiste en el modo en que un sistema representativo está construido y hecho funcionar, y esto se vincula con el sistema de partidos, es decir, la estructura y funcionamiento de la mediación partidaria entre estado y sociedad, así como también se vincula con el sistema electoral, cuestión objeto de esta investigación.
A continuación podemos ver dos gráficos ilustrativos de la crisis de representación política en Argentina, en éstos podemos observar la declinación de la participación electoral y la progresión por el contrario del "voto bronca":
INTERRELACION FUNCIONAL DE LOS SISTEMAS DE PARTIDOS Y LOS SISTEMAS ELECTORALES
Duverger ha observado ciertas regularidades entre los sistemas de partidos y los sistemas electorales, cuya comprobación le ha permitido formularlas como proposiciones o generalizaciones teóricas, a las que atribuye el carácter de leyes sociológicas:
La representación proporcional tiende al multipartidismo con partidos independientes. Esta concepción determinista ha sido criticada por diversos autores. Señala Nohlen que es preciso distinguir dos cuestiones: una genética y otra histórico–sistemática. En virtud de la primera resulta que no es el sistema electoral proporcional el que creó el multipartidismo, sino la segmentación o pluralismo social y político que define al sistema social.
El escrutinio mayoritario de dos vueltas tiende a la formación del multipartidismo con partidos dependientes. El sistema electoral favorece la multiplicidad de partidos, particularmente en la primera vuelta, y tiende a la formación de alianzas en la segunda vuelta.
El escrutinio mayoritario de una sola vuelta tiende al dualismo de los partidos.
Duverger ha evaluado las críticas formuladas a sus proposiciones y ha señalado, en tal sentido, sus limitaciones. En primer lugar, los sistemas electorales sólo constituyen uno de los diversos factores que inciden en la formación de los sistemas de partidos, ya que no son los sistemas electorales los que crean los partidos políticos, sino que éstos nacen como consecuencia de otras circunstancias. En segundo término, los sistemas electorales sólo constituyen un factor que tanto puede acelerar como frenar la multiplicación de los partidos.
En relación con el régimen electoral, el sistema de partido único, según Duverger, presenta las siguientes características:
Tendencia general a ratificar el candidato propuesto por el partido en el orden nacional, donde predomina lo ideológico
Tendencia a no ratificar los candidatos presentados en el orden local, donde prevalece la personalidad del candidato
Postergación de elecciones cuando las condiciones no son óptimas para la obtención de una ratificación total
Disímiles posturas del electorado confluyen en un mismo accionar: la ratificación del candidato por concordancia con el sistema, por temor o resignación
La verdadera lucha electoral tiene lugar dentro del partido.
Tendencias en las democracias populares (de Europa) a dar participación a otros partidos, aunque la finalidad sea la de dar cierta apariencia democrática al sistema, ya que los demás partidos deben tener cierto grado de adhesión al régimen.
¿Qué es un sistema electoral?
Un sistema electoral es el conjunto de principios, normas , reglas, procedimientos técnicos enlazados entre sí, y legalmente establecidos, por medio de los cuales los electores expresan su voluntad política en votos que a su vez se convierten en escaños o poder público.1
En un sentido amplio, y según el constitucionalista Roberto Lopresti,[cita requerida] el sistema electoral es la parte del Derecho Constitucional que aglutina el conjunto de reglas relacionadas con la integración de los órganos de gobierno por procedimientos electivos. Según este concepto, las normas que regulan la ciudadanía, los partidos políticos, las bases del sufragio, la emisión del mismo, los órganos electorales, los recursos contra sus decisiones y al sistema electoral en sentido restringido.
El alcance restringido del término se establece en función de lo convenido en el derecho electoral de cada país, en cuanto a reservar esta denominación a las reglas que establecen la forma en la que han de ser asignados y distribuidos los cargos electivos, en un régimen electivo determinado, se trate dentro de la Democracia directa o Democracia representativa.
Se habla de "sistema electoral " en un sentido amplio, para hacer referencia al conjunto de temas relacionados con la integración de los órganos de gobierno por procedimientos electivos. Así delimitado el concepto, está referido a las normas que regulan la ciudadanía, los partidos políticos, las bases del sufragio, la emisión del mismo, los órganos electorales, los recursos contra sus decisiones y al sistema electoral en sentido restringido. El alcance restringido del término se establece en función de lo convenido en el Derecho Electoral en cuanto a reservar esta denominación a las reglas que establecen la forma en la que han de ser asignados y distribuidos los cargos electivos, en un régimen electoral determinado.
La constitución peruana de 1993 define al sistema electoral de la siguiente manera: "El sistema electoral tiene por finalidad asegurar que las votaciones traduzcan la expresión auténtica, libre y espontánea de los ciudadanos; y que los escrutinios sean reflejo exacto y oportuno de la voluntad del elector expresada en las urnas por votación directa. Tiene por funciones básicas el planeamiento, la organización y la ejecución de los procesos electorales o de referéndum u otras consultas populares; el mantenimiento y la custodia de un registro único de identificación de las personas; y el registro de los actos que modifican el estado civil". El concepto aquí es sinónimo de derecho electoral, régimen electoral, proceso electoral, términos que engloban todo aquello que se enfoca, que se quiere tratar o reglamentar en materia electoral, desde el sufragio y hasta el contencioso electoral.
Lo que se determina a través de un sistema electoral es la cuestión relacionada con la representación política, el principio que la definirá – principio mayoritario o proporcional -y de entre las diversas técnicas disponibles para alcanzar uno de los dos principios, el procedimiento que se prefiere aplicar. Los reglamentos técnicos que incluye un sistema electoral abarcan: la posible subdivisión del territorio nacional (zona electoral) en circunscripciones electorales, la forma de la candidatura (individual o distintas formas de lista), el procedimiento de votación propiamente dicho (si el elector puede por ejemplo emitir uno o varios votos y como debe hacerlo) y el procedimiento de asignación de los escaños, lo que supone establecer la regla decisoria (mayoría o proporcionalidad), el ámbito de adjudicación de los escaños (circunscripción, agrupación de circunscripciones, territorio nacional), el método de cómputo (por ejemplo el método D´Hondt o cifra repartidora), la barrera de representación o umbral mínimo inicial.
El efecto directo de los sistemas electorales – observable empíricamente – consiste en la estructuración de las preferencias políticas en el acto eleccionario y la generación del resultado electoral en forma de adjudicación de puestos legislativos o ejecutivos. Hay dos líneas de influencia que están interrelacionadas. Los sistemas electorales influyen en la votación misma en la medida que colocan a los electores frente a una situación decisoria específica que está marcada fundamentalmente por las diferentes posibilidades de éxito de los candidatos y de los partidos políticos, según los sistemas electorales. Este efecto es de carácter psicológico y difícil de medir. Por otra parte los sistemas electorales generan, con base en la misma votación, diferentes resultados electorales. Este segundo efecto es de carácter mecánico y se observa con más nitidez.
El significado de los sistemas electorales no se restringe a la relación entre votos y escaños y al efecto reductivo o no reductivo, que se produce en el momento de votar. Más allá de afectar la fragmentación del sistema de partidos y la capacidad de éste de formar mayoría uni-colores en el Parlamento, los sistemas electorales influyen en la relación votante y elegido, en el mayor o menor grado de cercanía de uno y otro, dependiente del tamaño de las circunscripciones, de la forma del voto (uninominal o de lista) y otros elementos técnicos.
Los sistemas electorales además tienen incidencia en los siguientes problemas o fenómenos:
La polarización ideológica y política a nivel del electorado y a nivel del sistema de partidos políticos;
La estructuración de los partidos políticos en un doble sentido: estructuración interna y relación de los partidos políticos con el electorado;
La representación de los intereses de diferentes sectores de la sociedad, es decir, representación de regiones, etnias, confesiones y otros segmentos o minorías de la sociedad, representación que procura la integración política en el ámbito de Estado;
El tipo de competencia política;
Las formas de participación política prevalecientes (convencional o no convencional), incluyendo tipos de comportamiento electoral (voto racional/útil y votación táctica) que ayuden (o no) al dinamismo político;
Las características (o modelos) de las campañas electorales;
La capacidad del sistema político de generar el bienestar de su población en la medida en que su logro dependa del buen funcionamiento de las instituciones políticas;
Y finalmente, en la legitimidad del sistema político, en la percepción del ciudadano elector y en el grado de su compromiso con el sistema político establecido.-
TIPOLOGIA E IMPLICANCIAS
I. TIPOLOGIA DE SISTEMAS ELECTORALES
Los sistemas electorales son estructuras complejas. Se componen de diferentes elementos técnicos que pueden agruparse en cuatro áreas: la distribución de las circunscripciones electorales, la forma de la candidatura y la votación, y la transformación de votos en escaños. Cada uno de los distintos elementos en particular ejerce efectos muy diferentes en el conjunto del sistema electoral y en el resultado de una elección. Los efectos políticos de un sistema electoral en su conjunto dependen de la combinación de los distintos elementos particulares, los cuales pueden ser reforzados, eliminados o neutralizados a través de su combinación.
La representación puede tomar por lo menos tres formas:
Primero, la representación geográfica implica que cada región, ya sea un pueblo, una ciudad, una provincia o un distrito electoral, tenga miembros en el parlamento, los cuales serán escogidos y serán responsables de sus regiones.
Segundo, un parlamento debería ser funcionalmente representativo de la situación de los partidos y de la política del momento que vive el país. Si la mitad de los votantes vota por un partido político, pero ese partido no gana o apenas gana algunos escaños en el parlamento, entonces no se puede decir que ese sistema sea adecuadamente representativo de la voluntad de la gente. A través de la representación no sólo de los partidos políticos sino también de parlamentarios independientes, un parlamento efectivo debería reflejar adecuadamente las divisiones ideológicas dentro de la sociedad.
Tercero, está la cuestión de la representación descriptiva, la cual implica que el parlamento es, hasta cierto grado, un espejo de la nación, por lo cual debe ver, sentir, pensar y actuar de tal manera que el pueblo se vea reflejado en él como un todo. Por tanto, un parlamento adecuadamente descriptivo debe incluir tanto hombres y mujeres, jóvenes y viejos, ricos y pobres y reflejar las diferentes afiliaciones religiosas, comunidades lingüísticas y grupos étnicos dentro de la sociedad.
Los sistemas electorales pueden ser clasificados en razón de la distribución territorial; en función de la organización política o bien atendiendo al carácter acumulativo del sufragio.
Los sistemas electorales basados en la distribución territorial pueden ser de tres tipos:
De distrito electoral único, en que todo el territorio del Estado se considera, precisamente como constituyendo un colegio electoral único. Todos los electores pueden votar todos los cargos públicos elegibles.
De distrito uninominal, en que el ámbito territorial del Estado se divide en tantos distritos electorales como cargos públicos a cubrir, de manera que cada elector dispone de un voto para sufragar a un solo candidato
De distritos plurinominales, en que el territorio del Estado se divide en una pluralidad de circunscripciones, relativamente extensas, a las cuales se les atribuye un número determinado de cargos públicos electivos, de manera que cada elector pueda votar por una lista de candidatos cuyo número es igual al de los cargos correspondientes a la respectiva circunscripción o bien algo menor a fin de otorgar representación a la minoría.
Los sistemas electorales basados en la organización política y cómputo de sufragios corresponden a los siguientes tipos:
Mayoritarios, consiste en adjudicar en cada distrito electoral todos los cargos públicos al candidato o lista de candidatos que haya obtenido la mayor parte de los votos emitidos y válidos. Esta mayoría puede ser relativa o simple, o bien de carácter absoluto, es decir, comprendiendo la mitad más uno de los votos emitidos y válidos. Cuando este requisito de la legislación electoral no se reúne, ésta suele disponer la realización de una elección complementaria (ballotage) o segunda vuelta, de la cual participan solamente los candidatos más votados en la primera vuelta.
De representación minoritaria, complementando la mayoritaria y a fin de mitigar las insuficiencias de esta última. Su caracterización permite distinguir a este sistema, de manera neta, de los sistemas de representación proporcional, en el sentido de que la representatividad otorgada a la minoría no es, precisamente proporcional, sino de índole empírica. Ejemplos de estos sistemas son el denominado voto limitado que también se conoce como lista incompleta o voto restringido, por cuanto el elector sólo dispone para su elección de los dos tercios de los cargos a cubrir, adjudicándose el tercio restante a la primera minoría; y el de voto acumulativo, mediante el cual el elector cuenta con tantos votos como el número de cargos públicos a elegir, pudiendo optar por otorgarlos todos a un solo candidato o bien distribuirlos en varios de ellos. Los sistemas de representación proporcional procuran que la organización política expresada en el cuerpo elegido guarde una proporcionalidad lo más exacta posible con la composición del cuerpo electoral.
Existen dos principios de representación política. En el caso del principio de representación por mayoría el objetivo consiste en producir el gobierno de un partido o de una coalición de partidos basado en una mayoría parlamentaria; en el caso de la representación proporcional, se trata por el contrario de reproducir lo más fielmente posible en el parlamento las fuerzas sociales y los grupos políticos existentes en la población. Es decir, que los sistemas electorales de tipo mayoritario tienden a favorecer a los partidos grandes, produciendo una brecha entre los porcentajes de votos y escaños obtenidos por los diversos partidos, en desventaja de los partidos pequeños. Los sistemas de tipo proporcional tienden a producir una mayor concordancia o una concordancia relativa entre los porcentajes de votos y escaños obtenidos por los diversos partidos. Pero no es cierto que la concordancia sea estricta. Ambos principios de representación están enfrentados en un sentido histórico –ideológico, político y sistemático:
Histórico – ideológico: porque el gran debate teórico sobre la representación desde mediados del siglo XIX, como por ejemplo en Inglaterraentre John Stuart Mill y Walter Bagehot, se orienta en la alternativa de la representación por mayoría vs. la representación proporcional;
Político: porque la lucha por la representación política de los trabajadores, de las minorías y de los pequeños partidos estuvo asociada en muchas ocasiones con la demanda de representación proporcional y contra la representación por mayoría vigente; esta lucha llegó a su fin en un gran número de países tan sólo con la introducción de un sistema de representación proporcional;
Sistemático: porque la mejor forma de clasificar a los sistemas electorales es a través de los principios de representación; la representación por mayoría y la representación proporcional constituyen las clases básicas en la tipología de los sistemas electorales.
Hoy en día ya no podemos clasificar a los sistemas electorales en términos excluyentes como una cuestión del todo o nada, sino por el contrario en términos de una gradualidad.
Encontramos sistemas electorales mayoritarios, proporcionales y mixtos. Empíricamente en referencia a los sistemas mayoritarios y proporcionales, el efecto definitorio de ambos sistemas de representación – en un caso, la formación de una mayoría para un partido o coalición de partidos; en el otro, la representación más exacta posible de todas las fuerzas sociales y políticas – pueden desprenderse fundamentalmente de la relación entre votos y escaños. Cuando se emplea un sistema de representación por mayoría, la desproporción entre votos y escaños de los respectivos partidos es típicamente alta. Por el contrario, cuando se utiliza un sistema de representación proporcional, el efecto desproporcional es típicamente reducido y, consecuentemente, partidos relativamente pequeños pueden obtener escaños parlamentarios.
Los distintos elementos técnicos – distribución de las circunscripciones electorales, forma de la candidatura, votación y procedimiento de conversión de votos en escaños– se pueden combinar de múltiples formas entre sí. Según se combinen los elementos y según sean los efectos políticos así producidos, pueden construirse tipos muy distintos de sistemas electorales al interior de los dos principios de representación.
II. TIPOS DE SISTEMAS MAYORITARIOS:
Dentro de este principio distinguimos:
El sistema de mayoría relativa en circunscripciones uninominales. Se trata del "sistema clásico" correspondiente al principio de representación por mayoría. Se aplica en Gran Bretaña, en los países caribeños, etc. Su efecto desproporcional favorece por lo general al partido más votado. Hasta la fecha los sistemas de mayoría relativa puros se encuentran en el Reino Unido y en aquellos países en los que ha influido históricamente. Junto con el del Reino Unido, los casos más estudiados son los de Canadá, India, Nueva Zelanda y los Estados Unidos. Sin embargo, Nueva Zelanda se cambió en 1993 a un sistema de representación proporcional personalizada. El sistema de Mayoría Relativa también es usado por una docena de naciones caribeñas, en América Latina por Belice y la antigua Guyana, por 10 estados asiáticos (incluyendo Pakistán, Bangladesh, Nepal y Malasia) y por muchas de las pequeñas naciones-isla del Pacífico del Sur. En África, 18 naciones, la mayoría ex colonias británicas, usan sistemas de Mayoría Relativa. En total, de 212 países y territorios, 68 -casi un tercio- usan sistemas de Mayoría Relativa. En los sistemas de Mayoría Relativa, el candidato ganador es simplemente la persona que obtiene más votos. En teoría, un candidato puede ser elegido con sólo dos votos si los otros candidatos sólo lograron sacar un voto. Algunas variaciones en esta regla pueden transformar este sistema en uno de voto en bloque, de doble ronda o bien de voto único no transferible. Sin embargo, una adaptación que también puede ser calificada como Mayoría Relativa fue utilizada en Nepal a principio de los años noventa. Debido al alto nivel de analfabetismo del electorado, los candidatos contendieron bajo símbolos de sus partidos en lugar de como individuos. Los votantes escogieron entre partidos en lugar de escoger entre candidatos. A los candidatos se les permitió competir en más de un distrito, si así lo deseaban. El candidato elegido en dos o más distritos tiene la posibilidad de escoger a cual de ellos representar. Se tuvieron que celebrar elecciones parciales para llenar los escaños vacantes
El sistema de mayoría absoluta en circunscripciones uninominales (con segunda vuelta). Se trata de un sistema electoral con mucha historia, que en la actualidad se emplea en Francia (con voto alternativo también en Australia). Su efecto favorece al partido o alianza de partidos con más votos.
El sistema mayoritario en circunscripciones plurinominales con representación de minorías. El ejemplo clásico es el sistema de voto limitado en el que, en circunscripciones plurinominales, el elector dispone de menos votos que diputados a elegir en la circunscripciones; este sistema fue utilizado en otra época en España y Portugal.
El sistema mayoritario en circunscripciones plurinominales pequeñas, se trata de sistemas electorales que emplean la fórmula de decisión proporcional en circunscripciones de hasta cinco escaños. Se denomina sistema formador de mayorías, debido a los efectos desproporcionales de las circunscripciones pequeñas.
El sistema mayoritario con lista proporcional adicional. Se adjudica una gran parte de los escaños en circunscripciones uninominales y en forma separada un determinado número de escaños adicionales en varias circunscripciones plurinominales o en una única circunscripción plurinominal (es decir nacional) a través de listas de partido según la fórmula de decisión proporcional. Puede cumplir, este sistema, funciones como la de dar representación a los partidos de la oposición (por sobre todo, en sistemas de partido dominante) o la de contrabalancear el efecto de la uninominalidad (independencia del diputado frente al partido) y fortalecer a los partidos políticos a través de la lista.
El sistema de pluralidad: La característica más sobresaliente de estos sistemas es que siempre utilizan distritos uninominales. En el sistema de mayoría relativa, algunas veces conocido como sistema de pluralidad en distritos uninominales, el ganador es aquel que obtiene el mayor número de votos, aunque ello no implique necesariamente la mayoría absoluta. Cuando se usa este sistema en distritos plurinominales (es decir, donde se eligen varios representantes), se convierte entonces en el sistema de voto en bloque. Los electores tienen tantos votos como escaños a asignar y los candidatos más votados van ocupando las posiciones sin importar el porcentaje que realmente alcancen. Los sistemas mayoritarios como el australiano de voto alternativo y el sistema francés de dos vueltas tratan de asegurar que el candidato ganador obtenga la mayoría absoluta (más del 50%). En esencia, el sistema de voto alternativo utiliza las segundas preferencias de los votantes para generar un ganador por mayoría, si ninguno resulta elegido en la primera vuelta.
III. Sistemas Semi-Proporcionales
Los sistemas semi-proporcionales son aquellos que convierten los votos en escaños en una forma que se ubica entre la proporcionalidad de los sistemas de Representación Proporcional y el mayoritarismo de los sistemas de mayoría-pluralidad. Los tres sistemas semi - proporcionales usados para las elecciones legislativas son: el de voto único no transferible, el paralelo (o mixto) y el de voto limitado:
Los sistemas de Voto Único no Transferible. En este tipo de sistemas, cada elector tiene un voto, pero hay varios escaños que cubrir en cada distrito y los candidatos con el número más alto de votos son quienes los obtienen. Esto significa que, por ejemplo, en un distrito de cuatro miembros, en promedio uno necesitaría solamente lograr apenas el 20% de la votación para ser elegido. Esto permite la elección de candidatos de partidos minoritarios y mejora la proporcionalidad parlamentaria en general. Bajo esta modalidad cada elector tiene un voto, aunque los distritos son plurinominales, es decir, se eligen varios escaños. Los candidatos con el mayor volumen de votación son los que ganan los escaños. Al contrario, es probable que un partido grande con el 75% del voto dividido equitativamente entre tres de sus candidatos obtenga tres de los cuatro escaños. Hacia 1997, este sistema era utilizado para las elecciones parlamentarias en Jordania y Vanuatu y, para 125 de los 161 escaños del parlamento taiwanés. Sin embargo, su aplicación más conocida fue en la elección de la Cámara Baja japonesa entre 1948 y 1993.
Sistemas paralelos. Los sistemas paralelos usan tanto las listas de Representación Proporcional como los distritos uninominales de mayoría relativa (el ganador se lleva todo). Las listas de Representación Proporcional no compensan la desproporcionalidad generada en los distritos uninominales por mayoría. Los sistemas paralelos han sido ampliamente adoptados por las nuevas democracias en África y por los antiguos estados soviéticos.
Sistemas de voto limitado. Estos sistemas se ubican entre los de Voto Único No Transferible y los de voto en bloque, ya que se basan en distritos plurinominales y los candidatos ganadores son simplemente aquellos que logran más votos. Los electores tienen más de un voto, pero menos votos que el número de escaños a ocupar.
IV. SISTEMAS DE REPRESENTACIÓN PROPORCIONAL
La lógica que guía a los sistemas de Representación Proporcional es la de reducir las disparidades entre el porcentaje de la votación nacional obtenida por un partido y los escaños parlamentarios que le corresponden: sí un partido grande gana el 40% de los votos debería obtener aproximadamente 40% de los escaños, y si un partido pequeño gana 10% de los votos debería también conquistar aproximadamente el 10% de los escaños parlamentarios.
Con frecuencia se considera que el uso de listas de partidos en el ámbito nacional o regional es la mejor forma de conseguir esa proporcionalidad pero ese objetivo también se puede lograr con facilidad si se compensa cualquier desproporcionalidad que se derive de los resultados en los distritos uninominales mayoritarios. El voto preferencial también puede cumplir con ese propósito: el sistema en donde los votantes ordenan a los candidatos en distritos plurinominales, es otro sistema proporcional bien establecido.
Muchas democracias nuevas han escogido sistemas de Representación Proporcional. Más de 20 democracias establecidas y casi la mitad de todas las democracias "libres" usan alguna variante de la Representación Proporcional. Los sistemas de Representación Proporcional son predominantes en América Latina y en Europa Occidental y representan un tercio de todos los sistemas en África. Si bien los escaños son a menudo distribuidos en distritos plurinominales regionales, en algunos países (como Alemania, Namibia, Israel, Holanda, Dinamarca, Sudáfrica y Nueva Zelanda), la distribución de escaños es efectivamente determinada por el voto a nivel nacional.
La fórmula utilizada para calcular la distribución de escaños, una vez que los votos han sido contados, puede tener un efecto marginal en los resultados electorales de Representación Proporcional. Las fórmulas pueden basarse en el "promedio más alto" o en el "residuo mayor". Sin embargo, la magnitud de los distritos y los umbrales de representación tienen mayor importancia para los resultados generales de Representación Proporcional. Entre más grande sea el número de representantes a ser elegidos en un distrito y más bajo sea el umbral requerido para la representación en la legislatura, más proporcional será el sistema electoral y más grande será la oportunidad de que los pequeños partidos minoritarios obtengan representación parlamentaria.
Otros elementos importantes involucran el diseño de los límites de los distritos; la manera en que los partidos constituyen sus listas de Representación Proporcional; la complejidad de la papeleta de votación (por ejemplo, si el votante debe escoger entre partidos o entre candidatos y partidos); los arreglos formales o informales para un "voto en paquete" y el alcance de los acuerdos entre partidos, como aquellos en los sistemas que utilizan las coaliciones electorales.
Distinguimos entre los sistemas electorales proporcionales, los siguientes:
El sistema proporcional en circunscripciones plurinominales. Según sea el tamaño de las circunscripciones, es decir, la altura de la barrera natural, este sistema puede producir una considerable desproporcionalidad entre votos y escaños.
El sistema proporcional compensatorio, en ocasiones con barrera legal. Se adjudica, en una primera fase de la conversión de votos en escaños, una determinada cantidad de escaños (directos) en circunscripciones uninominales según una de las fórmulas mayoritarias. En una segunda (o tercera) fase de la conversión de votos, se compensa, al menos aproximadamente, el efecto desproporcional resultante de las circunscripciones uninominales a través de la adjudicación de escaños de lista según la formula proporcional. Por lo general se desfavorece o excluye directamente de la distribución de escaños, en las fases siguientes de la conversión de votos en escaños, a los partidos (grandes) que resultaron exitosos en las circunscripciones uninominales. Además, la barrera legal dificulta o impide que partidos demasiado pequeños accedan a escaños parlamentarios.
El sistema proporcional personalizado con barrera legal. Se combina la adjudicación de un determinado número de escaños (directos) en circunscripciones uninominales con el principio de representación proporcional. El porcentaje de escaños de cada partido se determina exclusivamente (a excepción de algunos escaños excedentes) según el porcentaje de votos proporcional en el nivel nacional (o en el nivel de la agrupación de circunscripciones). El número de escaños alcanzados en la circunscripción uninominal por el partido en cuestión se sustrae del porcentaje de escaños que le corresponden según la fórmula proporcional. (si un partido recibe más escaños que lo que le corresponde proporcionalmente, surgen los llamados escaños excedentes). La proporcionalidad entre votos y escaños es–tras dejar afuera de la adjudicación de escaños a aquellos pequeños partidos que no han superado la barrera legal – muy elevado.
El sistema de voto transferible. Se trata del sistema proporcional clásico en el mundo anglosajón. Dado que este sistema se utiliza mayormente en circunscripciones pequeñas, su grado de desproporcionalidad en comparación con otros sistemas proporcionales debería resultar relativamente elevado. En general, el voto transferible opera en la dirección opuesta.
La representación proporcional pura. Este sistema aspira a una proporcionalidad muy alta y lo más exacta posible, excluyendo el uso de barreras naturales o legales de una altura que pueda impedir alcanzar tal grado de proporcionalidad.
V. SISTEMAS ELECTORALES COMBINADOS
Existen en términos sistemáticos esencialmente tres posibilidades de asociar las circunscripciones uninominales con la representación proporcional bajo la forma de la representación por mayoría con una lista adicional proporcional (o sistemas segmentados), o incluso con el principio de representación proporcional bajo la forma de la representación proporcional compensatoria o la representación proporcional personalizada (con barrera legal respectivamente). Todos estos sistemas electorales cumplen de igual modo con el objetivo de fortalecer la relación entre electores y candidatos / diputados, aunque se distinguen entre sí por el grado de proporcionalidad o desproporcionalidad entre votos y escaños.
En el caso de la representación proporcional personalizada con barrera legal no se produce ninguna distorsión significativa entre el porcentaje de votos y escaños. El sistema es altamente proporcional.
En el caso de la representación proporcional compensatoria (con barrera legal), el efecto desproporcional resultante de las circunscripciones uninominales se ve al menos compensado aproximadamente. El sistema tiende también a producir resultados proporcionales. El grado de proporcionalidad puede ser aquí más alto que en el caso de la representación proporcional en circunscripciones plurinominales de tamaño mediano y grande.
En el caso de la representación por mayoría con lista adicional proporcional o sistema segmentado, el resultado total de la elección se conforma a partir de dos resultados parciales separados – uno desproporcional y otro proporcional. Los sistemas segmentados se ubican en una zona gris entre la representación por mayoría y la representación proporcional. El efecto desproporcional depende de la relación numérica entre los escaños adjudicados según la fórmula mayoritaria en circunscripciones uninominales y los escaños adjudicados mediante una lista de partido según la fórmula proporcional. Los sistemas segmentados se acercan más a la representación por mayoría que a la proporcional, pueden ser generalmente ordenados dentro del principio de representación por mayoría.
Disposiciones Relativas a las Minorías
1. Mecanismos Especiales para Mujeres
Existen diferentes formas de asegurar la representación de las mujeres en el Parlamento. Primero, hay cuotas estatutarias donde las mujeres deben conformar por lo menos una proporción mínima de los representantes elegidos. Esto se advierte en una serie de casos, como el de Italia, donde las mujeres deben conformar el 50% de la papeleta de representación proporcional, Argentina con el 30% y Brasil con el 20%. También ha sido propuesto en la India. Tales cuotas son usualmente percibidas como un mecanismo de transición para establecer las bases de una mayor aceptación de la representación de las mujeres.
Segundo, la ley electoral puede exigir que los partidos asignen un cierto número de mujeres candidatas; este es el caso de los sistemas de Representación Proporcional de Bélgica y Namibia; en Argentina existe una disposición para que las mujeres sean colocadas en posiciones ganadoras, no sólo al final de la lista de los partidos; mientras que en Nepal el 5% de los candidatos de distritos uninominales deben ser mujeres.
Tercero, los partidos políticos pueden adoptar sus propias cuotas informales de mujeres como candidatas parlamentarias. Este es el mecanismo utilizado de manera más común para promover la participación de las mujeres en la vida política, y ha sido utilizado con diferentes grados de éxito en todo el mundo: por el CNA en Sudáfrica, el PJ y la UCR en Argentina, CONDEPA en Bolivia, el PRD en México, los partidos laboristas de Australia y el Reino Unido y a través de toda Escandinavia. El uso de pequeñas listas integradas únicamente por mujeres por el Partido Laborista en Inglaterra en las elecciones de 1997 casi duplicó el número de parlamentarios femeninos de 60 a 119. También se han empleado reservas de escaños para mujeres en Taiwán.
Una vez más, los escaños reservados son mecanismos que ayudan a garantizar que las mujeres accedan a cargos públicos, pero algunas mujeres argumentan que estas cuotas terminan siendo una forma de apaciguarlas y, eventualmente, marginarlas.
2. Escaños Reservados
Los escaños reservados son una forma de asegurar la representación en el parlamento de un grupo minoritario específico. Existen escaños parlamentarios reservados para minorías étnicas o religiosas identificables en países tan diversos como:
Jordania (cristianos y circasianos).
India (tribus y castas)
Pakistán (minorías no musulmanas).
Nueva Zelanda (maoris).
Colombia ("comunidades negras" y poblaciones indígenas).
Croacia (minorías húngaras, italianas, checas, eslovacas, rutenias, ucranianas, alemanas y austriacas).
Eslovenia (húngaros e italianos).
Taiwán (comunidades aborígenes).
Samoa Occidental (minorías no-indígenas).
Niger (taurags).
Autoridad Palestina (cristianos y samaritanos)

Los representantes de estos escaños reservados son usualmente elegidos en la misma forma que otros miembros del parlamento, pero hay casos en las que son sólo son elegidos por miembros de una comunidad minoritaria especificada por la ley electoral. Si bien a menudo se considera una buena norma representar a pequeñas comunidades de interés, también se ha argumentado que es mejor estrategia diseñar estructuras que den origen a parlamentos representativos de manera natural, en vez de conseguirlo por la vía de una obligación legal. Los escaños de cuota pueden crear resentimiento de parte de las mayorías e incrementar la desconfianza entre varios grupos culturales
En vez de escaños formalmente reservados, las regiones pueden ser sobre-representadas para facilitar el incremento en la representación de los grupos minoritarios. Esencialmente, este es el caso del Reino Unido, donde Escocia y Gales tienen más miembros del parlamento en la Cámara de los Comunes que de lo que normalmente deberían tener si el tamaño de la población fuera el único criterio de elección. Lo mismo es aplicable a las regiones montañosas de Nepal. Otra posibilidad es la del sistema del "mejor perdedor", utilizado en Mauricio, en el cual algunos de los candidatos perdedores de un grupo étnico en particular con alta votación, son premiados con escaños parlamentarios para balancear la representación étnica en general. Los umbrales electorales pueden ser también utilizados con ese propósito.
La Ley de los Derechos del Voto de los Estados Unidos le ha permitido en el pasado al gobierno trazar circunscripciones extrañas y maravillosas con la sola finalidad de crear circunscripciones mayoritarias de negros, latinos, o asiáticos; esto podría llamarse "distorsión afirmativa" (affirmative gerrymandering). Sin embargo, la manipulación de cualquier sistema electoral para proteger la representación de las minorías rara vez es aceptada sin controversias.
3. Representación Comunal
Numerosas sociedades étnicamente homogéneas han llevado el concepto de escaños reservados a su extensión lógica. Los escaños no son divididos únicamente sobre bases comunitarias, sino que todo el sistema de representación parlamentaria está basado en consideraciones de carácter comunitario. Esto quiere decir que cada comunidad identificada tiene su propia lista electoral, y sólo elige a miembros de su propio grupo al parlamento. En algunos casos, sin embargo, tal como sucedió en Fiji desde 1970 hasta 1987 los electores podían votar no sólo por sus candidatos comunales sino también por algunos candidatos nacionales.
La mayoría de arreglos de listas comunales fueron abandonadas después de que se volvió claro que aquellos miembros elegibles de las comunidades y que al mismo tiempo garantizaban la representación de grupo, a menudo tenían el efecto perverso de socavar el camino hacia arreglos entre grupos diferentes, ya que no existían incentivos para intercambios políticos entre las comunidades. El asunto de cómo definir a los miembros de un grupo en particular y de cómo distribuir justamente a los electores entre ellos también estuvo lleno de problemas. En la India, por ejemplo, los electorados que habían existido por separado bajo el gobierno colonial -musulmanes, cristianos, sikhs y otros-, fueron abolidos durante la independencia, aunque se mantuvieron algunos escaños reservados para representar a determinadas tribus y castas. De igual manera, los sistemas comunales utilizados varias veces en Pakistán, Chipre y Zimbawe también han sido abandonados. Fiji continúa eligiendo a su parlamento de listas comunales separadas para electores generales y electores indígenas de Fiji, hindúes y electores en "general".
Los electores de Maori pueden escoger estar ya sea en la lista electoral nacional o en una lista específica Maori, la cual elige cinco miembros al parlamento. Sin embargo, se puede decir que los resultados de las primeras elecciones bajo el sistema de Representación Proporcional en Nueva Zelanda de 1996 han debilitado la lógica del sistema comunal: el doble de miembros en el Parlamento maoris fue elegido de las listas generales en comparación con las listas específicas maories. Fiji también se está alejando del sistema de lista comunal hacia una contienda electoral más abierta a fin de motivar el desarrollo de un sistema político multiétnico.
Cuadro: Tipología de Sistemas electorales:
Sistemas Mayoritarios
Sistemas proporcionales
Mayoría relativa en circunscripción uninominal
Proporcional en circunscripciones plurinominales
Mayoría absoluta en circunscripción uninominal
Proporcional compensatorio
Mayoría con representación de minorías
Proporcional personalizado
Mayoría en circunscripciones pequeñas
Voto único transferible
Mayoría con lista adicional proporcional (el sistema segmentado incluido)
Proporcional
DISTRIBUCIÓN DE CARGOS
La barrera electoral alude a las disposiciones normativas que regulan o limitan el acceso a la participación de algunos partidos políticos o candidatos en la vida de una sociedad política, que no hayan alcanzado una votación determinada, y por lo tanto, no tienen el derecho de ocupar un escaño en el parlamento o Congreso.
Según Nohlen, se habla de una barrera legal cuando se limita el derecho de los partidos a la asignación de escaños, no por medio de factores inherentes al sistema electoral, sino por medio de la determinación de condiciones especiales¨ .
La barrera legal está determinada por ley y es uno de los elementos configuradores de los sistemas electorales contemporáneos, que actúa de una manera decisiva en el destino o futuro de los partidos políticos, en especial en los sistemas de representación proporcional.
La participación popular se ve frenada por las barreras electorales que en el fondo funcionan como una especie de freno para los partidos políticos minoritarios. Es más, mediante los sistemas electorales se encierran todavía disparidades en relación al valor de los votos.
Nohlen al referirse a la representación proporcional con barrera electoral sostiene que "limita al número de partidos con posibilidad de acceder a una representación parlamentaria de su electorado, y por lo tanto, afecta la decisión del votante, restringiéndola a los partidos con posibilidades de franquear esa barrera y distribuyendo la totalidad de los escaños de manera proporcional entre los partidos que lograron tal meta".·
La barrera legal en definitiva es un obstáculo para el ascenso de los partidos políticos minúsculos en el quehacer diario de la vida política nacional. No existe equilibrio justo entre los partidos políticos, por cuanto las diferencias son notorias como resultado de la votación y finalmente, las oportunidades para ocupar un escaño no son iguales.
El prototipo de barrera electoral lo encontramos en Alemania, donde se habla de la cláusula del 5 por 100, es decir, que para que los partidos políticos ocupen un escaño tienen que alcanzar por lo menos el 5% de la votación total. En Alemania los partidos políticos que no alcancen el porcentaje señalado no entran en la contienda política que se lleva a cabo dentro del Parlamento.
Además, la barrera electoral no permite que los partidos políticos de reciente aparición participen en la vida pública y política, en la inteligencia que no se hayan obtenido al menos el 5% del total de los votos emitidos.
En la República de Weimar, la proliferación de pequeños partidos y su respectiva fragmentación fue una de las causas de su desaparición. De ahí, la razón de ser de la barrera legal en Alemania. En la praxis política la barrera legal impuesta a los partidos políticos en Alemania no guarda reciprocidad con lo dispuesto por la Ley Fundamental de Bonn de 1949, en su artículo 21.1, que entre otras cosas, refiriéndose a los partidos políticos, apunta: "Su organización interna deberá responder a los principios democráticos". El pluralismo político no es como tal, definido. Lo cierto es que en Alemania Federal el principio de representación no está consagrado en la Ley Fundamental, como sí lo está, por ejemplo en España (art. 68.3) y Portugal (arts. 151 – 155). Antes bien, el sistema electoral es decidido por una simple legislación, como es, en vía de ejemplo, el caso de Francia y Gran Bretaña. En Israel la barrera electoral es insignificante, ya que cada lista debe obtener por lo menos el 1.5% de los votos emitidos válidamente. En Suecia, para la distribución de los escaños de diputados, participan los partidos políticos que han obtenido o alcanzado por lo menos el 4% de los votos válidos a nivel nacional. En Liechtenstein se requiere el 8% de los votos para todo el país. En Turquía en 1983 se estableció una cláusula que fijó una barrera nacional de votos del 10%.
En definitiva, la barrera electoral configura un peligro para la vida de los partidos políticos porque éstos al fracasar en las elecciones, no están en la mira de los medios de comunicación, ni se hacen escuchar en los debates parlamentarios, causando como consecuencia una especie de escepticismo en los electores o simpatizantes que los apoyaron.
Además, desaparecen los partidos políticos minoritarios en términos de votación y los de votación mayoritaria se fortalecen.
La barrera electoral hace desaparecer la oposición política, además el debate parlamentario de todas las fuerzas políticas democráticas. El sistema de partidos se vuelve así un sistema con partidos predominantes.
La Barrera Electoral
Las Circunscripciones ELECTORALES

La circunscripción electoral o el distrito electoral es la unidad territorial en la cual los votos emitidos por los electores constituyen el fundamento para el reparto de escaños a los candidatos o partidos, en caso de no existir un distrito nacional único, con independencia de los votos emitidos en otra unidad del total. En la circunscripción electoral se asignan los escaños a los candidatos o los partidos ganadores. En esto se distingue la circunscripción electoral del colegio electoral establecido a efectos de emisión del voto, que divide de tal modo a la circunscripción que todos los electores pueden ejercer con comodidad su derecho (u obligación) de votar.
TIPOS DE CIRCUNSCRIPCIONES o Sistema Mixto
Las circunscripciones electorales pueden dividirse en: uninominales y plurinominales. Las plurinominales pueden tener muchas formas sólo con variar el número de diputados que se ha de elegir en cada una de ellas. Es conveniente distinguir los siguientes tipos: binominales, trinominales, tetranominales y pentanominales, las que en conjunto constituyen las circunscripciones electorales pequeñas, circunscripciones medias (de seis a diez escaños) circunscripciones grandes (más de diez escaños) y circunscripciones únicas.
Los distritos electorales plurinominales varían por lo general en su medida. Sin embargo, en el caso de distritos electorales más pequeños, existen también situaciones uniformes. Los distritos electorales bi y trinominales, aplicados uniformemente, representan incluso sistemas electorales de derecho propio, el sistema binominal (como lo encontramos en Chile) y el trinominal. En el caso de los distritos pequeños y uniformes es también importante el número de escaños a adjudicar en cuanto a si este es par o impar, puesto que de esta dimensión depende en gran medida el efecto de los distritos electorales sobre la representación. Se produce una excepción: cuanto más pequeño es el distrito electoral, mayor la desproporción a favor del partido político más grande o de los más grandes. Si el número de escaños a asignar es uniformemente una cifra par, entonces se beneficia el segundo partido más grande frente al primero.
No menos importante resulta la dimensión de la estructura de la variabilidad. La pregunta es, si el tamaño de los distritos es relativamente homogéneo o heterogéneo. En América Latina, la fluctuación en el tamaño de los distritos electorales es por lo general muy significante, por ejemplo en Bolivia entre 5 y 31, en Brasil entre 8 y 70, en Costa Rica entre 4 y 21, en República Dominicana entre 2 y 31 mandatos.
Los diversos tipos de circunscripciones electorales son compatibles en principio con todos los sistemas electorales sean de representación mayoritaria o proporcional. Existe incluso la circunscripción uninominal en el sistema electoral proporcional. La desproporción natural entre votos y escaños que se manifiesta normalmente en la elección de diputados en las circunscripciones electorales uninominales puede remediarse por medio de igualaciones proporcionales o de listas complementarias.
Tamaño del Parlamento
El tamaño de una asamblea tiene efectos tangibles en la representación de los partidos políticos. Especialmente en sistemas de menor magnitud (tales como los de distritos uninominales, pero también en pequeños distritos plurinominales), el tener más escaños significa más distritos en los cuales los partidos pequeños con apoyo bien localizado pueden contar con mayores oportunidades de obtener representación. Una asamblea demasiado pequeña para el país podría dejar sin representación o silenciar intereses importantes. Independientemente de la magnitud de los distritos, una asamblea pequeña podría crear un sentimiento de "distancia" entre los votantes y los representantes, incluso entre los votantes de los partidos grandes.
Por otro lado, una asamblea que es demasiado grande puede provocar que el proceso legislativo se vuelva poco manejable y generar la necesidad de una compleja estructura de comités intra-asamblea o animar la delegación de mayor autoridad legislativa en el poder ejecutivo. Así, surge la pregunta de cual es el tamaño óptimo de una asamblea para un país determinado con una población determinada.
Una de las actividades más importantes de un legislador es la comunicación. Un legislador está envuelto en la comunicación tanto con sus representados como con otros legisladores. Obviamente, hay otras personas con las cuales los legisladores se comunican y hay otras actividades en las cuales los legisladores están implicados. Sin embargo, un aspecto crucial de la actividad cotidiana del legislador es la de ejecutar la función de representación (por ejemplo, comunicándose con sus representados), y la de ejecutar la función de creación de leyes (en la cual se debe comunicar con otros legisladores).
Las asambleas que son muy pequeñas para un país minimizarán los canales de comunicación entre los legisladores y facilitarán la función de creación de leyes, pero al costo de multiplicar los canales de comunicación con los representados.
EFECTOS DE LA DIVISIÓN GEOGRAFICA DE LAS CIRCUNSCRIPCIONES
Otro tema en cuestión es la distribución geográfica de las circunscripciones electorales. La división de un territorio electoral en circunscripciones puede hacerse desde los puntos de vista más diversos. Las consideraciones de orden histórico, administrativo y geográfico constituyen criterios ciertamente importantes. La historia de las elecciones demuestra cómo también la división en circunscripciones electorales es el resultado de causas netamente políticas. Lo más importante para conocer los factores causantes de los sesgos en la representación política, es saber si subyace una "clave de representación" en la división del territorio electoral en circunscripciones electorales. La cuestión es saber si en todas las circunscripciones existe la misma relación entre el número de electores o de habitantes y los escaños. Únicamente los procedimientos de escrutinio que prevean la concesión de un escaño por un número determinado de votos, los sistemas de representación proporcional con igualación de escaños a escala nacional y los sistemas de distrito único son inmunes a las desigualdades que se producen con base en la división de las circunscripciones electorales.
Se debe distinguir entre formas activas y pasivas de diferenciación en la representación política. La forma activa la encontramos por ejemplo en disposiciones incluso constitucionales, que establecen un cierto número de escaños para cada circunscripción. La forma pasiva corresponde a la omisión de un nuevo reparto de las circunscripciones como adaptación al desarrollo demográfico.
Si a los efectos producidos por la manipulación de la clave de representación se añaden los efectos producidos por diferentes magnitudes de las circunscripciones, pueden producirse, entonces, distorsiones importantes en la representación política.
La forma de geometría electoral manipulada se conoce con el nombre de gerrymandering. El gerrymandering implica el arreglo intencionado, no accidental, de los límites de las circunscripciones electorales según la dispersión geográfica del electorado de un candidato o de un partido, sin tener que manipular necesariamente la clave de representación.
En los sistemas electorales mayoritarios cuya base comúnmente es la circunscripción uninominal, las comisiones de distritación que vigilan la correspondencia adecuada entre población y circunscripciones electorales y que tienen a cargo, si es necesario, el nuevo trazado de las circunscripciones, se han convertido en instituciones importantes para asegurar unas elecciones constitucionalmente irreprochables, siempre que tengan plena autonomía y facultades de imponer criterios de imparcialidad.
EL COCIENTE ELECTORAL
Se entiende, por cociente electoral, el número de votos necesarios para obtener uno de los puestos sometidos a elección mediante sistemas de representación proporcional, y se calcula aplicando alguna de las fórmulas que se explican más adelante. De acuerdo al tipo de circunscripción que se utiliza para la distribución de cargos se habla de cociente electoral nacional, regional, provincial, estatal, municipal, etc. Algunos autores al referirse al cociente electoral utilizan la denominación de cuota electoral.
TIPOS DE COCIENTE ELECTORAL:
a- COCIENTE NATURAL
O Cociente de Hare, en honor a Thomas Hare, quien en su libro "La Maquinaria de la Representación", que data del año 1857, propuso su utilización junto con el Sistema de Voto Único Transferible. Se obtiene dividiendo el número total de votos validos a tomar en cuenta entre el número de puestos a adjudicar en la circunscripción correspondiente.
Ha sido denominado cociente natural porque corresponde al número de votos que en perfecta proporcionalidad debería recibir una lista de candidatos por cada puesto que se le adjudique. Representa el costo en votos que proporcionalmente debe tener cada cargo. Este cociente sirve de base para distribución de cargos restantes a nivel nacional en Italia (dividiendo la suma de los votos restantes durante el primer reparto entre los puestos no adjudicados en el mismo, sólo entran en esta operación los votos de los partidos que han superado la barrera electoral), y para la distribución de puestos según los votos por lista a nivel nacional en Alemania, donde se usa la fórmula de Niemeyer que es una forma abreviada del sistema de los restos más altos con base en el consiente natural. También se recurre a este cociente en Venezuela para la adjudicación en el ámbito nacional de diputados y senadores adicionales. El cociente natural presenta el problema que a consecuencia de que la votación efectiva de las diferentes listas rara vez es un múltiplo exacto del cociente, casi siempre su aplicación deja votos sobrantes (restos) y puestos sin distribuir.
b- COCIENTE DE DROOP
Se calcula dividiendo el total de votos válidos a tomar en cuenta entre el número de puestos a distribuir más uno, y luego al número entero que resulte se le añade uno.
COCIENTE DE DROOP= VOTOS + 1
PUESTOS + 1
Tiene la característica de ser el que teóricamente permite la distribución de un número mayor de cargos sin llegar nunca a repartir más de los que correspondan a la respectiva circunscripción.
En la actualidad el cociente de Droop sirve de base al Sistema del Voto Único Transferible en Irlanda, Malta y Australia (para el Senado). Y combinado con el método D´Hondt (la distribución por cociente para la primera distribución y el método D´Hondt para la adjudicación de los cargos restantes) funciona en Suiza, Luxemburgo y Lichsttensein.
COCIENTE IMPERIAL
Se calcula dividiendo el total de votos válidos a tomar en cuenta entre el número de puestos a distribuir más dos. Este cociente se utiliza en Italia para la elección de los miembros de la Cámara de Diputados, para realizar la primera distribución de cargos a nivel de circunscripciones. Al usar este cociente como base para la distribución de cargos aumentan las posibilidades de adjudicar todos los puestos en la primera fase; pero, al mismo tiempo surge el peligro de otorgar más cargos de los que están en disputa. De suceder esto en Italia, se repite el procedimiento pero utilizando como divisor para calcular el cociente el numero de puestos más uno.
EL METODO HARE-NIEMEYER
Se lo considera muchas veces dentro de los procedimientos de cociente. No obstante la similitud del resultado con el cociente Hare, el sistema de cálculo del método Hare-Niemeyer es diferente:
VOTOS POR PUESTOS SOBRE EL TOTAL DE VOTOS
De esta operación resulta una cifra que indica la cantidad de escaños que corresponden a cada partido. Los escaños sobrantes se distribuyen según el orden de las décimas, de modo que no es necesario un procedimiento adicional. A pesar de su precisión matemática, este sistema que se ha introducido en Alemania en 1985 puede producir resultados ilógicos, como el de que un partido que ha ganado un escaño lo puede perder al aumentar en uno el número de escaños a distribuir.
Ley Saenz Peña
El proyecto sobre reforma electoral firmado por el presidente Roque Sáenz Peña sancionada por el Congreso de la Nación Argentinael 10 de febrerode 1912, se incorporo al mecanismo institucional del país y con ella el sufragio universal e igual, obligatorio y secreto y el sistema de la lista incompleta. Por la ley Sáenz Peña se considera electores a todos los ciudadanos, natos y natural, que consten en el padrón electoral, desde los 18 años de edad hasta los 70. A partir de esa edad el voto es opcional. Se consideran afectados de incapacidad y privados de ejercer el derecho de sufragio, los dementes declarados en juicio y los sordomudos que no puedan expresarse por escrito. Por su estado y condición se hallan imposibilitados de votar, los religiosos, los soldados y los detenidos por Juez competente.
EL METODO D´HONDT
El 11 de Julio de 1951 se dicto en el Congreso la ley 14.032 sustituyendo el sistema de la lista incompleta por el de circunscripciones uninominales
Es un procedimiento de cálculo para convertir votos en escaños. Lleva el nombre de su inventor, que fue un profesor belga de Derecho Civil. Este método parte de los procedimientos llamados "de divisor". Mediante la división de los votos recibidos cada uno de los partidos políticos por una serie de divisores se obtienen cocientes (cifras). Los escaños se reparten con base en los cocientes más altos. La serie de divisores del método D´Hondt es la de los números naturales: uno, dos, tres, etc.los resultados obtenidos serian ordenados decrecientemente, cualquieras sea la lista de que provengan, hasta llegar al número de orden correspondiente a la cantidad de bancas a cubrir. La cantidad así obtenida, que corresponda a ese número de orden, es la cifra repartidora. Tantas veces esa cifra esta contenida en las listas, tantos serán los candidatos elegidos que les corresponda. La elección presidencial realizada en 1973 de acuerdo al estatuto fundamental dictado por el gobierno militar en 1072 y la ley 19.862, se hizo por el sistema de voto directo y mayoría absoluta a doble vuelta (ballotage), usándose el mismo sistema para elegir senadores.
Actualmente el sistema de doble vuelta (ballotage) previsto en el art.94 de la Constitución para la elección del presidente y vicepresidente de la nación, se integra con las previsiones de los artículos 96 a 98, según los cuales: la segunda vuelta electoral, si correspondiere se realizara entre las dos formulas más votadas, dentro de los treinta días de celebrada la anterior (art.96). Cuando la formula más votada en la primera vuelta, hubiera obtenido más del 45% de los votos afirmativos válidamente emitidos sus integrantes serán proclamados como presidente y vicepresidente de la Nación (art.97). Cuando la formula que resultare más votada en la primera vuelta hubiere obtenido el 40% por lo menos de los votos afirmativos y validos y además existiera una diferencia mayor de 10 puntos porcentuales respecto del total de los votos validos afirmativos emitidos sobre la formula que le sigue en número de votos, sus integrantes serán proclamados como presidente y vicepresidente de la Nación (art.98).
En cuanto a los efectos de este método, comparado con otros procedimientos de divisor favorece ligeramente a los partidos mayores. Sin embargo alcanza en principio una relación votos- escaños bastante proporcionales. El factor decisivo que explica una posible desproporcionalidad en la relación votos – escaños, no es necesariamente el método D´Hondt sino la división del territorio nacional en circunscripciones electorales. A mayor cantidad de circunscripciones, mayor es la incidencia del método, permaneciendo, sin embargo, el tamaño de las circunscripciones como la causante decisiva del grado de proporcionalidad o desproporcionalidad del sistema electoral.
En general el método es de operatividad fácil y de efectos previsibles. Una de sus ventajas es que un solo procedimiento basta para poder distribuir todos los escaños. No extraña que este método sea el más utilizado para convertir votos en escaños.
LAS REGLAS DE JUEGO
LAS BOLETAS
Cuando el voto no es público, sino secreto, se precisa una boleta electoral. Es de gran importancia considerar cuestiones como quién confecciona las boletas electorales, cuál es su forma, cómo se las utiliza, que consecuencias tiene la forma de la boleta electoral sobre el proceso de votación y sobre los resultados políticos.
Además de constituir la prueba del voto y de proveer el medio para realizar el recuento de votos, es decir, el escrutinio, las boletas tienen la función de ser el instrumento con el cual el votante expresa su preferencia política. Tratándose de un instrumento electoral de importancia decisiva, hay que preguntar en qué medida la boleta puede influir o condicionar la decisión del elector, o mejor dicho, qué aspectos de la legislación al respecto son susceptibles de ser utilizados para tal efecto.
Hay diferentes tipos de boletas utilizados. Una primera distinción se establece según el grado de simultaneidad de las elecciones presidenciales y parlamentarias y demás elecciones. En el supuesto de coincidencia temporal entre las elecciones presidenciales, parlamentarias, etc., las variables susceptibles de sistematizar la materia son fundamentalmente dos. En primer lugar si las boletas son confeccionadas por los propios partidos, de tal forma que cada partido deba poner su propia boleta a disposición del elector, o si las boletas son confeccionadas puestas a disposición del elector por la administración electoral en forma de una boleta única que incluye a todos los partidos habilitados para competir en la elección. En segundo lugar, en el supuesto de que se efectúen elecciones de órganos diferentes de forma simultánea, si el elector tiene o no la posibilidad de fraccionar su voto.
Hay países como Colombia y la Republica Dominicana en que se le presenta al elector en elecciones para Presidente y Vice, una boleta con cuadros con todos los partidos contendientes y la fotografía de los candidatos, debiendo marcar al partido de su preferencia, el cual puede variar en las distintas boletas. Aquí se facilita el fraccionamiento del voto según el cargo en cuestión.
En las boletas no fraccionables tanto de origen partidario como de origen estatal el elector escoge un partido y sus respectivos candidatos, para ocupar todas las instituciones en disputas, en este tipo su posibilidad de selección dentro de la variedad de candidatos está limitado al voto partidario.
Las boletas fraccionables, independientemente de cual sea su origen, le brindan al elector una mayor posibilidad de selección y expresión democrática. Hay dos variantes o bien deben ser fraccionadas por el mismo elector o bien ya se presentan fraccionadas de acuerdo a los cargos en cuestión. Pese a que todas las boletas fraccionables posibilitan una mayor diferenciación del voto, creemos que una boleta como la utilizada por ejemplo en Costa Rica es más ventajosa, porque teniendo una boleta para cada institución a elegir, y cada una teniendo los diferentes partidos o candidatos contendientes listados, el elector puede percibir mejor que está votando para diferentes instituciones. Por el contrario las boletas fraccionables estatales o partidarias cuyo fraccionamiento depende del mismo elector, mediante el corte de boleta como en el caso de nuestro país, pueden inducir al elector a no fraccionar, votando en cada nivel por un mismo partido, por temor a emitir un voto inválido.
El problema de las boletas no fraccionables es que no permiten votar por distintos partidos según los diferentes cargos que se eligen. Pero la contrapartida de las boletas fraccionables es que resulta más difícil el esclarecimiento de la población electoral acerca de la forma de votación. Un exceso de complejidad en la forma de la boleta puede provocar que el elector se sienta sobreexigido y por ende se sienta inclinado a no participar en las elecciones para evitar verse confrontado con una situación que no comprende.
El Tipo de Voto
Más allá de la proporcionalidad, se puede pensar en otras formas de comportamiento de los sistemas electorales. Una de ellas consiste en evaluar que nivel de opción se le ofrece a los electores en las papeletas en cada uno de los sistemas. Esto nos brinda una forma muy distinta de ilustrar las diferencias entre los distintos tipos de sistemas electorales.
Los votos pueden ser categóricos u ordinales, pueden estar centrados en los candidatos o en los partidos o permitirle al votante expresar una elección entre ambos, candidatos y partidos. Los votos categóricos obligan al elector a escoger un solo candidato o partido, mientras que los ordinales le permiten expresar un repertorio más amplio de elección.
Algunos sistemas electorales permiten una elección ordinal dentro de una papeleta centrada en los candidatos. Por ejemplo, los sistemas de voto preferencial tales como el alternativo y el de voto único no transferible, permiten al votante marcar a los candidatos según su orden de preferencia. de igual forma, el voto en bloque, el sistema de dos vueltas y algunas formas de lista de Representación Proporcional, permiten al votante dividir su voto entre los candidatos de diferentes partidos, ya sea vía una segunda ronda de votación teniendo múltiples votos para distribución, o mediante la elección de candidatos fuera de lista de una lista de partido por Representación Proporcional en particular (en los sistemas Representación Proporcional de "lista libre").
Finalmente, algunos sistemas electorales pueden ofrecer una selección entre ambas formas de voto, categórico y ordinal. Desde 1984, la papeleta de Voto Único Transferible para el Senado Australiano ha incluido una recuadro de "boleto partidario" en el cual, cuando es escogido, significa que el voto es tratado como si el elector hubiera listado numéricamente a todos los candidatos en el mismo orden en que el partido de su preferencia los presentó.
Mientras los votos ordinales claramente permiten a los votantes un mayor grado de elección, los categóricos son mucho más comunes. La selección directa entre candidatos se utiliza en los sistemas de Mayoría Relativa, Voto Único No Transferible y los sistemas Representación Proporcional de lista abierta, mientras que las opciones categóricas entre partidos son inherentes a los sistemas de lista Representación Proporcional y a la modalidad de Bloque de Partido del sistema de Voto de Bloque. Los sistemas electorales en los cuales un elector tiene más de un voto, tales como el de Representación Proporcional Personalizada, o los sistemas paralelos, también permiten lógicamente la posibilidad de dividir votos entre dos partidos. Sin embargo, en estos casos, la elección de cada voto separado es claramente uno de tipo categórico, aunque el efecto general de los dos votos sea el de crear una elección ordinal.
VOTO ALTERNATIVO
El de voto alternativo es un sistema electoral relativamente poco utilizado. Actualmente sólo funciona en Australia y, en una forma modificada, en Nauru. Recientemente, este sistema fue descartado como la mejor alternativa para el de Mayoría Relativa en el Reino Unido. El Voto Alternativo fue utilizado para las elecciones generales en Papúa Nueva Guinea, entre 1964 y 1975 y, en 1996, se recomendó como el nuevo sistema electoral para las Islas Fiji. Es un buen ejemplo de la difusión regional de los sistemas electorales que se examino anteriormente: el mayor uso en el pasado, en el presente y probablemente en el futuro del Voto Alternativo ha ocurrido en de la región de Oceanía. Como en las elecciones bajo un sistema de Mayoría Relativa, las basadas en el Voto Alternativo generalmente se realizan en distritos uninominales. Sin embargo, el Voto Alternativo le brinda a los electores muchas más opciones que el de Mayoría Relativa a la hora de marcar sus papeletas. En lugar de indicar simplemente a su candidato favorito, los electores colocan a los candidatos por orden de preferencias, marcando 1 por su primera elección, 2 por su segunda opción, 3 para su tercera opción, etc., etc. Así, el sistema permite que los votantes expresen sus preferencias entre los candidatos en lugar de simplemente expresar su primera elección. Por esta razón, con frecuencia se le conoce como voto preferencial en los países donde se le utiliza. El Voto Alternativo también difiere del de Mayoría Relativa por la forma en que los votos son contados. Como en los sistemas de Mayoría Relativa o de doble ronda, el candidato que obtiene una mayoría absoluta de los votos (50% + 1) es inmediatamente elegido. Sin embargo, si ningún candidato tiene una sistema mayoritario, ya que el candidato requiere una mayoría absoluta y no solamente una pluralidad de todos los votos emitidos para mayoría absoluta, el candidato con el menor número de las primeras preferencias es "eliminado" del escrutinio y se toman en cuenta las segundas preferencias marcadas en su papeleta. Estas preferencias son asignadas a los candidatos restantes conforme al orden indicado en la papeleta. Este proceso se repite hasta que un candidato obtiene una mayoría absoluta y es declarado electo. Por esta razón, el Voto Alternativo es usualmente clasificado como un asegurar un escaño.
Voto en Bloque
El sistema de voto en bloque equivale simplemente a la aplicación del de mayoría relativa o pluralidad en distritos plurinominales, es decir, en distritos donde se eligen varios representantes. Cada elector tiene un número de escaños idéntico al de escaños por asignar y normalmente tiene la libertad de votar por candidatos individuales sin tomar en cuenta la afiliación partidaria. En la mayoría de sistemas de voto en bloque se pueden usar tantos votos como se desee.
Hacia septiembre de 1997, la Autoridad Palestina, Bermudas, Fiji, Laos, Islas Vírgenes, Tailandia, Las Maldivas, Kuwait, Filipinas e isla Mauricio utilizaban sistemas electorales de voto en bloque. El sistema también fue utilizado en Jordania en 1989 y en Mongolia en 1992, pero en ambos casos fue cambiado por las inquietudes que provoco. Algunos escaños para la Cámara de los Comunes de Gran Bretaña, particularmente los escaños de la Universidad, fueron elegidos por medio del voto en bloque hasta 1945.
Voto en Bloque por Partido
Un total de cinco países utilizan un sistema electoral que se ubica en algún punto intermedio entre el de mayoría relativa y el de voto en bloque para elegir un número determinando sus miembros del parlamento (todos los parlamentarios en Dijibouti y Libia, y casi en todos en Singapur, Tunez y Senegal). Se les puede denominar voto en bloque por partido. Como en el sistema de Mayoría Relativa, los votantes usualmente tienen un solo voto, pero los distritos son plurinominales y los electores eligen entre listas de partidos y no entre candidatos individuales. El partido que gana más votos obtiene todos los escaños en el distrito y toda su lista de candidatos es elegida. Igual que en el de Mayoría Relativa, no es requisito ganar una mayoría absoluta de los votos.
En algunos países el voto en bloque por partido es usado para balancear la representación étnica, en la medida en que permite a los partidos presentar en las elecciones listas de candidatos de diversidad étnica. En Libano, por ejemplo, cada lista de partido debe estar compuesta de una mezcla de candidatos de diferentes grupos étnicos.
En Singapur, hay una variedad de distritos plurinominales y uninominales. Mientras que los representantes para los escaños uninominales son elegidos por Mayoría Relativa, la mayoría de los representantes son elegidos en distritos plurinominales, conocidos como distritos de representación en grupo, cada uno de los cuales provee de 3 a 6 miembros de una sola lista de partido o candidatos individuales. De los candidatos en cada partido o lista de grupo, por lo menos uno debe ser miembro de una comunidad malaya, hindú o de alguna otra comunidad minoritaria. Los votantes escogen entre las distintas listas de candidatos con un solo voto. Aunque el elector solo vota una vez, en la mayoría de los distritos están efectivamente escogiendo a todos los miembros con un solo voto. En algunas circunstancias, Singapur también utiliza los escaños del 'mejor perdedor' para los candidatos de oposición, al igual que lo hace Ecuador, donde si el partido que obtiene el segundo lugar gana la mitad de los votos del primero, se le otorga un escaño adicional.
TIPOS DE LISTAS
Listas Abiertas, Cerradas y Libres
Existen importantes variantes en la forma de emitir el voto entre los distintos sistemas de Representación Proporcional por lista. Una de las más importantes tiene que ver con sí las listas son abiertas, cerradas o libres, en términos de la facultad que le conceden al elector para votar por el candidato o el partido de su preferencia.
En la mayoría de los sistemas de Representación Proporcional por lista, éstas son cerradas, es decir, el orden de los candidatos es determinado por los partidos y los electores no pueden expresar su preferencia por alguno de ellos. El sistema instituido para las primeras elecciones democráticas en Sudáfrica fue un buen ejemplo de lista cerrada. La papeleta contenía los nombres y símbolos de los partidos y una foto de su líder, pero no el nombre de los candidatos en lo individual. Los votantes simplemente escogían al partido de su preferencia, de esa manera el candidato individual que resultaba elegido era el predeterminado por los partidos. Esto implicaba que los partidos podían incluir algunos candidatos (tal vez miembros de minorías étnicas, grupos lingüísticos o mujeres) que de otra forma podrían haber tenido dificultad de ser elegidos.
Un aspecto negativo de las listas cerradas es que los votantes no tienen capacidad para determinar quien será el representante de su partido. Las listas cerradas son generalmente insensibles a los cambios ocurridos en el entorno. Por ejemplo, en las elecciones de pre-unificación en Alemania del Este de 1990, el candidato que encabezaba la lista de un partido fue señalado como informante de la policía secreta justo cuatro días antes de la elección, por lo que fue inmediatamente expulsado del partido, pero como se trataba de listas cerradas, los electores tuvieron que votar por él si querían apoyar a su partido.
Muchos de los sistemas de Representación Proporcional de Europa continental utilizan listas abiertas, en las cuales los votantes pueden indicar no sólo su partido, sino también su candidato favorito dentro de ese partido. En la mayoría de estos sistemas, el voto para un candidato así como para un partido es opcional y, debido a que la mayoría de los electores votan por el partido y no por los candidatos, la opción de elegir candidatos en la papeleta tiene poco efecto. Pero en algunos casos esta elección tiene una gran importancia ya que los electores deben votar por candidatos, y el orden en que los candidatos son electos está determinado por el número de votos individuales que reciben.
Si bien este modelo le brinda a los votantes una mayor libertad en la elección de sus candidatos, también genera efectos secundarios no muy deseables. Dado que los candidatos dentro del mismo partido compiten efectivamente entre sí por los votos, esta forma de lista abierta puede producir conflictos y fragmentación inter-partidarias. También puede revertir los beneficios potenciales partidistas de presentar listas con fórmulas de candidatos diversos. Por ejemplo, en elecciones de Representación Proporcional por listas abiertas en Sri Lanka, los intentos de los grandes partidos srilaneses por incluir candidatos tamiles minoritarios en posiciones de triunfo potencial dentro de sus listas fueron anulados porque muchos de los electores votaron deliberadamente por candidatos srilaneses colocados en posiciones más bajas en el orden de las listas.
Algunos otros dispositivos son usados en pequeñas jurisdicciones para agregar mayor flexibilidad a los sistemas de lista abierta. En Luxemburgo y Suiza, los electores tienen tantos votos como escaños a ocupar y los pueden distribuir entre los candidatos de una sola lista de partido o entre varias listas diferentes, como ellos lo deseen. Tanto la posibilidad de votar por más de un candidato en diferentes listas de partidos (a lo que se le conoce como "panachage"), como la de emitir más de un voto por un solo candidato (práctica a la que se puede denominar voto "acumulativo"), le brindan una medida adicional de control al elector y ambas son catalogadas aquí como sistemas de listas abiertas.
Las alternativas a las " listas sábana”
El reclamo de los ciudadanos por una mayor participación ha convertido a las listas "sábana" en el blanco de una crítica que deposita en ella todos los vicios del sistema de representación política. Esta es la demanda de reforma del sistema electoral que tiene más eco en la sociedad y más difusión en los medios de comunicación. La calificación de "sábana" a las listas tiene más de un significado. Se denominan así a las listas grandes (de más de 10 candidatos), las listas cerradas y bloqueadas (que no permiten incorporar otros candidatos o establecer preferencias entre los integrantes de la lista) y a las listas de elecciones concurrentes en las que los ciudadanos deben elegir en un mismo acto a candidatos para ocupar distintas dignidades.
Una alternativa a la lista sábana es la reducción del tamaño de las circunscripciones, procedimiento que podría lograrse a través del redistritamiento y consiguiente división en circunscripciones electorales más pequeñas. Con esta alternativa, los partidos políticos tendrían como incentivo colocar candidatos que tengan buena imagen ante el electorado, que sean conocidos en la circunscripción que representan y que conserven cierto arraigo con ese territorio electoral. Induciría pues a una selección meritocrática de los candidatos. No obstante, cabe preguntarse si los candidatos que tienen la mejor imagen habrán de ser necesariamente los mejor preparados. Esta observación cabe también para la uninominalidad como caso de mayor identificación del elector con el elegido o de máxima personalización del voto.
La ventaja de adoptar la alternativa de dividir las circunscripciones grandes frente a otras que implican desbloquear la lista ( voto de preferencia o sistema de tachas o panagage) es que a diferencia de éstas últimas, la división en circunscripciones más pequeñas no debilita el rol de la organización central de los partidos en la nominación de los candidatos. En efecto, abrir o desbloquear las listas partidarias con el objetivo legítimo de renovar la dirigencia partidaria puede contribuir a la desestructuración de los partidos a través del fraccionalismo, la exacerbación de la competencia interna y la elevación de los costos de las campañas electorales.
NORMAS DE COMPETENCIA
Es importante saber qué institución o instituciones son competentes para el control del proceso electoral. En el caso de las boletas electorales, es necesario saber dónde se encuentran reglamentadas, quien las aprueba, quién es responsable por su impresión y quién las distribuye. Se distinguen al respecto países con reglamentación escasa, media y elevada como se muestra en el siguiente cuadro:
NORMAS DE TRANSPARENCIA
Estas normas tratan del proceso a través del cual el elector hace uso de su derecho de voto. En América Latina por los índices de analfabetismo resulta de trascendental importancia que las boletas sean claras y de fácil comprensión, pues el elector que no sabe leer y escribir también tiene que comprender cuales son los candidatos, partidos, listas, coaliciones entre las cuales puede escoger, y además tiene que comprender en que elección vota: presidencial, legislativa, municipal, etc.
En algunos países se usan colores para diferenciar las instituciones a elegir, lo que puede facilitar la comprensión, este mecanismo es utilizado en Bolivia, Chile, Costa Rica, Guatemala y México. En Chile se utiliza este método solo en las elecciones simultáneas.
Mientras que el nombre del partido está impreso en las boletas, no siempre ocurre lo mismo con el nombre de los candidatos.
Un método interesante para ayudar al elector a identificar rápidamente a su candidato en las boletas es incluir la foto de los candidatos. En elecciones para cargos individuales puede ser una manera de facilitar el proceso de selección de los candidatos de parte de los electores, quienes pueden no conocer el partido.
NORMAS DE SEGURIDAD Y CONTROL
Es importante en una boleta electoral que no sea fácilmente falsificable, por eso además de saber quien las aprueba, imprime y distribuye en las mesas de votación, es necesario saber si los diferentes países contemplan medidas de seguridad en su legislación.
En cuanto al tipo de papel utilizado en Brasil, Chile, Costa Rica, Guatemala, Honduras y República Dominicana se exige que se use papel no transparente. En Argentina y Uruguay donde los partidos son responsables por la impresión, se indica únicamente que tendrá que ser papel de diario común. Los restantes países no mencionan el tipo de papel.
En lo que se refiere a la cantidad de boletas a ser impresas, se trata de una decisión entre las necesidades de control, por un lado, y el aseguramiento de un suministro suficiente, por el otro. La cuestión de la cantidad de boletas a ser impresas se encuentra regulada en Bolivia, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá, Republica Dominicana y Venezuela, siendo el limite de impresión muy variable. En Guatemala, Honduras y República Dominicana no está permitido imprimir más de 100% del número de la población electoral. Una variante de esta forma representa El Salvador con sus 101% del total de ciudadanos registrados en el Registro Electoral, siendo un 1% para reposición. Además hay otras tres variaciones; en Bolivia es necesario 110%, en Venezuela se imprime el 120 % del Registro Electoral Permanente y en Panamá se da un fenómeno interesante, pues allí se imprimen reservas para garantizar que no falten boletas.
En Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, El Salvador, Honduras y Perú se sellan las boletas. El sello es normalmente colocado al dorso de la misma. En el caso de Guatemala el sello es opcional (sello de agua). Firmar las boletas es otra forma de controlar su origen oficial. Este método es utilizado en Chile, Costa Rica, El Salvador, Honduras, México y Nicaragua, países en los cuales la firma puede ser del Presidente de Mesa, de todos los miembros de la mesa o del Presidente de la mesa o las instituciones competentes para su aprobación. Además de estas posibilidades también hay tres países que numeran las boletas: Chile, Ecuador y El Salvador. Los dos primeros usan boletas seriadas. El Salvador usa otro método diferente: el control se hace a través de los tres últimos dígitos, los cuales quedan registrados en la Junta Receptora de Vota. Otras posibilidades de control presentan Honduras con la destrucción del molde de las boletas una vez terminadas su impresión y Nicaragua con sus números secretos para marcar lasboletas.
El Sistema Electoral Argentino
Rasgos fundamentales del sistema electoral argentino en cuanto a la designación de legisladores nacionales:
La fórmula electoral vigente es el sistema d'Hondt de representación proporcional con una barrera del 3% del padrón electoral. Este sistema se aplicó por primera vez en las elecciones de constituyentes en 1957 y rigió a partir de las elecciones para diputados de 1963, con una barrera del 8 % hasta las elecciones de l973.
El sistema de mayoría simple con lista plurinominal se aplicó hasta 1912 (la excepción es la elección de 1904 con circunscripciones uninominales). La ley Sáenz Peña impuso el sistema de lista incompleta o de los 2/3 que se utilizó desde 1912 hasta 1962, con la excepción del período 1951-54, en el que hubo circunscripciones uninominales con mayoría simple.
El país está dividido en 24 circunscripciones plurinominales. La lista partidaria es cerrada y bloqueada, con posibilidad de corte de boletas.
La combinación de la fórmula electoral -representación proporcional- con listas plurinominales cerradas favorece un mayor número de partidos, hecho que concuerda con la organización federal del Estado argentino, al mismo tiempo que privilegia a los partidos frente al elector.
El sistema vigente establecido en la Constitución Nacional, toma como base el factor poblacional. Sin embargo, la ley 22.847 de convocatoria a elecciones de 1983 alteró ese principio, ocasionando la sobrerrepresentación de los distritos menos poblados. La referida ley combinaba dos elementos: a) un plus de 3 diputados por provincia y, b) un mínimo de representación provincial en la Cámara de Diputados.
Las principales críticas a los "males" que se imputan al sistema electoral vigente pueden resumirse en: 1) restringe la libertad de los electores; 2) elimina la autonomía e independencia de los representantes al favorecer la disciplina partidaria ya que el elegido debe su banca fundamentalmente al hecho de haber sido elegido por su partido; despersonaliza la relación entre representantes y representados. El votante se ve forzado a otorgar su voto a una lista partidaria plurinominal y su decisión suele ser una función de su preferencia por el llamado "cabeza de lista" o de su preferencia partidaria, con independencia de los candidatos que integren la lista en su circunscripción o distrito electoral. Las malformaciones de las listas llamadas "sábana" han sido el blanco de la crítica y el eje en torno al cual gira la demanda de reforma en la sociedad.
Las internas abiertas
La opción por el mecanismo de las internas abiertas para la elección de diputados nacionales considerado por muchos como una alternativa para mejorar el criterio de selección de los candidatos y la consiguiente malformación de las listas, achicar la brecha entre electores y representantes y contribuir a la necesaria renovación de la dirigencia partidaria, legislaría en lo que ya es una práctica en los partidos políticos argentinos.
Las internas abiertas requieren de un proceso electoral transparente que asegure que los partidos respetan los resultados de las urnas. Los mecanismos de control y administración de la elección son un punto débil del régimen electoral vigente. Dobles afiliaciones, independientes que votan en más de una interna, son ejemplos de situaciones que requieren la reforma de procedimientos electorales hoy vigentes para garantizar la transparencia de los resultados. Por otra parte, dada la renovación parcial de la Cámara baja, se duplica el proceso eleccionario, lo que a su vez revierte en un aumento de los costos de las campañas políticas y del tiempo dedicado a las mismas, aspecto este último que conspira contra la gobernabilidad. Estas consecuencias son contradictorias con el objetivo de los proyectos de financiamiento de los partidos políticos de reducir costo y duración de las campañas electorales.
Los sistemas electorales provinciales
En el transcurso del período que va desde el retorno de la democracia en 1983 y el presente han habido modificaciones en sistemas electorales de los veinticuatro distritos del país. En efecto, las provincias han venido funcionando como verdaderos laboratorios experimentales respecto de las consecuencias de los sistemas electorales sobre el sistema político.
Elección de gobernadores
En 1983, sólo tres provincias elegían a sus candidatos de manera indirecta a través de un Colegio Electoral. Esos distritos eran: Corrientes, Mendoza y Tucumán. En la actualidad, las veinticuatro provincias eligen a sus gobernadores en forma directa.
En 1983, ninguna constitución provincial permitía la reelección inmediata de sus ejecutivos. Actualmente, después de las reformas constitucionales efectuadas en la década del '80 (entre 1985 y 1988) y entre 1994 y 1995, la mayoría de las provincias permiten la continuidad de los gobernadores "por un período consecutivo". La excepción a esta norma son las provincias de Mendoza, Santa Fe, Tucumán, Entre Ríos, y Corrientes que prohíben expresamente en su articulado la reelección de los gobernadores.
Santa Cruz, San Luis, Catamarca y La Rioja no especifican un límite a la reelección, de modo que en estos casos rige el sine die.
Tierra del Fuego fue la primera provincia en incorporar este instituto en su Constitución de 1991. Luego siguieron este camino, Corrientes cuando reformó su Constitución en 1993, Chaco, en 1994 y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en 1996. De todas ellas, la provincia del Chaco es la única que copió el modelo de "ballotage atenuado" incorporado en la Constitución Nacional de 1994.
Elección de las Legislaturas Provinciales
En 1983, sólo Misiones, Mendoza y Corrientes contenían en su constitución provincial una referencia a la proporcionalidad del sistema electoral. Chaco, Salta, Buenos Aires, La Pampa, Santa Cruz y Tucumán, en cambio, contemplaron la proporcionalidad a través de una ley. En la actualidad, son ocho los distritos que aplican este sistema: mientras Tierra del Fuego, Río Negro, Formosa, Jujuy, Mendoza, Catamarca, Corrientes, La Pampa, La Rioja, Misiones, Salta, San Luis, Tucumán, Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Neuquén tienen la fórmula electoral D´Hondt, Buenos Aires, realiza su distribución a través del cociente electoral.
En 1983, las constituciones que establecieron el principio de representación mayoritaria eran: Catamarca (60%-40%), Córdoba (2/3-1/3), Chubut (60%-40%), Santiago del Estero (2/3-1/3), Neuquén (3/5-2/5), Jujuy, Santa Fe (28 bancas a la mayoría y 22 para las minorías distribuidas en forma proporcional a los votos obtenidos), Entre Ríos (mayoría absoluta al partido ganador), Chubut (16 bancas a la mayoría y 11 para las minorías), Formosa (2/3-1/3), San Luis (2/3-1/3) y San Juan (uninominales) establecían un sistema de reparto que fomenta la mayoría. Río Negro establecía el mismo principio pero a través de una ley provincial (60%-40%). En la actualidad, mantienen este sistema vigente: San Luis, Entre Ríos, Chubut y Córdoba.
Los sistemas mixtos, segmentados o paralelos se caracterizan por aplicar simultáneamente dos fórmulas electorales (la mayoritaria y la proporcional) en distritos de tamaños diferentes (uninominales y plurinominales variables), o bien, presentando una misma fórmula electoral, el reparto de bancas se efectúa en distritos de diversa magnitud. En 1983, no había ninguna provincia que combinara estos dos diseños. Sin embargo, en las primeras reformas constitucionales de la década del 80, los distritos de San Juan (1986) primero, y Río Negro (1988) después, incorporaron este sistema. Más recientemente, las reformas constitucionales de Santiago del Estero (1997) y Santa Cruz (1998) también optaron por este mismo principio de representación. San Juan y Santa Cruz combinan una fórmula mayoritaria para la elección en circunscripciones uninominales, y la representación proporcional D´Hondt para la elección de lista en distrito plurinominal. En cambio, Río Negro y Santiago del Estero presentan ciertas particularidades: mientras la primera combina una representación regional (ocho circuitos en los que se eligen tres diputados) y una representación poblacional por distrito único (en la que se eligen 19 bancas) ambos con un sistema de reparto proporcional D´Hondt; Santiago del Estero, elige 22 diputados por representación proporcional D´Hondt en distrito único y 28 por el sistema de lista incompleta (2/3-1/3) en secciones electorales pequeñas y medianas.
La forma de la candidatura:
Doble voto simultáneo y Acumulativo o Ley de Lemas ( una alternativa de personalización del voto)
Este sistema aumenta la oferta electoral que cada partido (lema) ofrece al elector y acumula los votos obtenidos por los candidatos de los distintos sublemas (fracciones o corrientes partidarias) de un mismo partido. Puede decirse que es una variante de las internas abiertas.
Este sistema electoral fue empleado por doce provincias entre 1986 y 1999. San Luis (1986), Formosa (1987), Tucumán, (1988) Santa Cruz (1988) Santa Fe (1990), Chubut (1990), Misiones (1990), Jujuy (1991), Salta (1991), Santiago del Estero (1991), La Rioja (1991) y San Juan (1994). En el 58% de los casos, este sistema electoral fue sancionado para las elecciones de renovación legislativa de 1991 y luego fueron derogándose gradualmente. En la actualidad, la mantienen Formosa, Santa Fe, Salta (sólo para legisladores), Tucumán (sólo para legisladores), Santa Cruz (en 1996 se derogó para el cargo de diputado provincial manteniéndose para el ejecutivo provincial pero en las elecciones de 1999 se restableció su vigencia para legisladores).
Respecto al principio de representación, Santa Fe aplica el mayoritario, Formosa y Tucumán el proporcional (fórmula d’Hondt) y Santa Cruz uno mixto o segmentado.
Sistema de Tachas: desbloqueo de las listas
Esta es una variante del voto preferencial intrapartidario que fue incorporada en la constitución provincial de Tierra del Fuego cuando este territorio fue provincializado, en 1991. El sistema de tachas posibilita el desbloqueo de las listas oficializadas por los partidos políticos en una elección general. De este modo, los electores pueden "tachar" a los candidatos que les disgusta permitiendo un corrimiento hacia abajo o hacia arriba de la lista, según la cantidad de tachas que haya recibido cada candidato en particular. Un candidato puede ascender en el orden de su lista si posee pocas tachas, por el contrario, puede perder su lugar en la misma (y la posibilidad de acceder a una banca) si recibió muchas tachas.
Este sistema fue aplicado por primera vez para las elecciones de 1991 sin la legislación complementaria que regulase su funcionamiento. En 1995 la sanción de una ley electoral determinó un piso mínimo de tachas igual al 10% sobre el total de votos válidos emitidos para iniciar el desbloqueo de la lista. En 1998, se modificó este piso aumentando al 50 por ciento más 1 voto, sobre el total de votos válidos emitidos.
La Constitución provincial preveía un sistema de listas abiertas (panachage) en el que los electores podrían incluir en una boleta a candidatos de distintas fuerzas políticas.
Ley de Cupos:
Desde 1991, con la sanción de la ley 24.012 -conocida también como "ley de cupos" o "ley de cuotas por género"- obliga a los partidos políticos a incluir en sus listas un mínimo del 30% de mujeres entre sus candidatos en lugares con posibilidades de resultar electas. Esta ley rige para cargos nacionales (hasta el momento sólo para diputados nacionales, a partir del 2001 también debe regir para la elección directa de senadores nacionales), sin embargo, a pesar de ser una ley que rige a nivel nacional, un porcentaje muy alto de distritos (Chaco, Santa Cruz, Misiones, Salta, Jujuy, Catamarca, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Tierra del Fuego, La Pampa, Río Negro, Mendoza, La Rioja, San Luis, Tucumán, Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Neuquén) aprobaron leyes de cupos para el ámbito provincial manteniendo el mismo esquema nacional (30%).
La Representación Política
Es una forma de racionalización de la actividad del poder del Estado. Convierte al gobierno en responsable de las decisiones que adopta en nombre de la comunidad política.de ahí su conexión con la elección general directa en cuanto al mecanismo de trasmisión del poder de autoridad y con el sufragio, en cuanto energía o actividad que materializa el poder electoral.
La representación política ha sido definida por Robert von mohl como el proceso mediante el cual la influencia que todo el cuerpo de ciudadanos o una parte de ellos tiene sobre la acción política ejercida en su nombre y con su aprobación expresa por un número pequeño de ellos, con efecto obligatorio para los así representados.
Georg Jellinek entiende por representación la relación de una persona con otra o varias en virtud de la cual la voluntad de la primera se considera como expresión inmediata de la voluntad de la ultima, de suertwe que jurídicamente aparecen como una sola persona.
Carre de Malberg ,por su parte, sostiene que el régimen representativo tiene su punto de partida en el sistema de la soberanía nacional. El pueblo en su totalidad, es el titular de la soberanía. Ningún individuo o sección del pueblo puede atribuirse el ejercicio de la soberanía nacional .todo poder proviene del pueblo o, en su equivalencia, de la nación o colectividad unificada.
Mario Justo Lopez destaca la base individual de la representación política. En el origen no hay voluntades individuales. El individuo es principio y fin de la sociedad política por consiguiente, ni la familia, ni la región, ni el gremio ni la clase social puede sustituir el elemento individual como base de la representación política.
La representación desde el punto de vista sociológico
Max Weber considera la representación como una forma de relación social por la que la acción de una participe determinado se imputa a los demás. El poder representativo de las estructuras de dominación, da origen a las siguientes formas típicas: representación apropiada, representación vinculada, representación libre y representación de intereses.
Representación apropiada: el representante tiene apropiado el derecho de representación, se da en la dominación patriarcal y carismática y tiene un ámbito tradicional, jefes de clanes, caciques de tribus jefes de marcas, etc.
Representación vinculada: el representante es elegido por sorteo, turno o cualquier otro medio su poder representativo está limitado por las relaciones internas como las externas por mandato imperativo y derecho de revocación y ligado al asentimiento de los representados.
Representación libre: el representante es generalmente elegido, eventualmente designado. No está ligado por instrucción alguna, siendo señor de su propia conducta.
Representación de intereses: la representación se hace en consideración a la pertenencia profesional o de clase, siendo consideradas por sus iguales.
Representación política unicameral o bicameral
Dos provincias reformaron sus legislaturas cambiando su formato: en 1989, San Luis introdujo en su constitución la Cámara de Senadores con representación departamental (en total 9 senadores), mientras que Tucumán realizó en 1990 el camino inverso, pasó de un bicameralismo (cuarenta diputados y veinte senadores) a una sola Cámara de Representantes con cuarenta miembros.
En la actualidad ha comenzado a debatirse en algunas provincias como Buenos Aires, la necesidad de adoptar un sistema unicameral con argumentos tales como la misma base de representación para las dos cámaras, la superposición de funciones de ambas cámaras y el elevado costo de su mantenimiento. En opinión del constitucionalista Daniel Sabsay, la bicameralidad no se justifica en el nivel de los sistemas provinciales.¨ Lo cierto es que las bases de representación y las competencias del Senado están siendo revisadas en los debates provinciales. En el plano nacional, en cambio, tras la propuesta de modificar el Senado de la Nación hecha por el Consejo para la Consolidación de la Democracia, durante el gobierno del Dr. Alfonsín, el tema no ha sido incluido aun en la agenda de la reforma política. Esa propuesta otorgaba atribuciones específicas relacionadas con la función de garante de la descentralización territorial al Senado.
Principales problemas detectados en los sistemas electorales provinciales.
Examinados los sistemas electorales provinciales el panorama es diverso, pero comparten problemas en uno o más de ejes.
El obstáculo mayor para una mejor representatividad de los sistemas electorales provinciales es la combinación de circunscripciones pequeñas con la renovación parcial de la legislaturas. En esos casos se trata de sistemas en los que no opera el principio de representación proporcional en los hechos en las provincias en que rige. La debilidad de la representación de la oposición, que no en pocas provincias coincide con el monopolio por parte del oficialismo de los organismos de control, plantea un problema muy serio de calidad de la democracia.
Sistemas electorales con representación mayoritaria o proporcional tienden bloquear la alternancia política, indicador clave de la calidad de la democracia.
El caso de sistemas electorales con representación mayoritaria y distritos grandes ( por ejemplo Córdoba con 66 diputados) en el que se exige como requisito a las minorías para acceder a la distribución de escaños el 2% de los votos válidos emitidos, la asignación de un número fijo de bancas que se obtienen de acuerdo con el orden de ubicación en los resultados de los comicios, ha venido planteando demandas de modificación del sistema y de aplicación de uno proporcional
El caso de la aplicación de la Ley de Lemas, derogada en 6 provincias por los problemas que planteó, es un caso emblemático de la falsedad de la creencia de que minimizaría los costos del enfrentamiento. Emergieron legislaturas que fueron y son más expresión de facciones que de partidos. Cuando el objetivo de su aplicación fue neutralizar a los partidos menores, la experiencia mostró que si bien este sistema no facilita la expresión de partidos menores, tampoco necesariamente lo impide.
En lo que se refiere a la experiencia de las listas desbloqueadas- " tachas"- en Tierra del Fuego, impuesta por mayoría numérica por el Movimiento Popular Fueguino, mostró que los partidos recurrieron a las "tachas" en forma organizada y su efecto negativo en la sustitución de postulantes conocidos por otros que no lo son. Pese a las restricciones que se adoptaron para impedir que este procedimiento sea convertido en instrumento de la lucha interpartidaria, continuaron los efectos de tachas masivas en las listas como reflejo de luchas interpartidarias y la puja entre las divisiones geográficas. La adopción de la cláusula que sólo admite tachas cuando se supera la mayoría absoluta de los votos válidos puso un freno a esta suerte de "borratina" que remeda al orden conservador, pero dejó manifiesto las consecuencias negativas de este tipo de lista desbloqueada, que a diferencia del voto de preferencia, privilegia por la vía negativa la opción del elector.
La opinión publica
Se fue forjando un amplio consenso en la dirigencia política acerca de la necesidad de reformar el sistema electoral, tanto en la jurisdicción nacional como en las jurisdicciones provinciales.
Este consenso difuso sobre la necesidad de la reforma electoral es el resultado del generalizado descrédito de los partidos políticos tanto en plano nacional como en las administraciones provinciales. En las provincias se perpetuaron gobiernos de familias que, además de consolidarse gracias a un federalismo fiscal inequitativo que les aseguró cuotas crecientes en la coparticipación federal y asistencia especial con fondos reservados durante la administración menemista, se beneficiaron de un sistema de representación mayoritario, incluso en aquellas provincias con sistemas electorales proporcionales. Esto último fue posible debido al tamaño pequeño de los distritos sumado al hecho de la renovación parcial de las legislaturas.
La estructura federal del estado argentino establece la autonomía de las provincias para dictarse sus constituciones y sus regímenes electorales. No obstante, este es un país federal que reconoce la necesidad de la descentralización para mejorar la calidad de la política pública. Entonces, ¿Cómo concertar en un debate con las provincias ciertos objetivos comunes en la reforma del sistema electoral ?. Este es un desafío que habría que intentar para plantearse el rumbo posible de una reforma que propicie la mejor calidad de la representación política también en el plano nacional.
Una vasta demanda social, acentuada por el efecto multiplicador de los medios de comunicación social, reclama redefiniciones drásticas en los partidos políticos, en la selección de los candidatos, las fórmulas de escrutinio, el control de los procesos electorales y la organización de la vida partidaria, y como tarea fundamental el transparentar el financiamiento de los partidos políticos. Las iniciativas de reforma en el plano nacional, provincial y en la Ciudad de Buenos Aires, ponen de manifiesto la preocupación de los partidos y la importancia que el tema ha adquirido en la opinión pública.
La sociedad argentina reclama cambios en el funcionamiento del sistema político y un mayor control sobre los políticos. No obstante, si bien la reforma electoral no es el remedio para todos los males que aquejan a la política argentina, es un eje clave de la reforma política junto con la búsqueda de transformaciones en el sistema de partidos. Debe tenerse en cuenta que al mismo tiempo que la ciudadanía desconfía de la política y de los políticos, tiene demandas exigentes hacia éstos. Entre esas demandas, la de mayor participación y conocimiento de los candidatos no puede ser ignorada ya que pone de manifiesto un interés en la política al que el sistema electoral puede y debe dar respuesta.
No parece sensato modificar en el plano nacional el principio de representación proporcional vigente que da cabida al pluralismo creciente en la sociedad. El índice de partidos efectivos no ha superado el 2.4, lo que indica que no estamos en presencia de un sistema fragmentado en el Poder Legislativo. Por otra parte, juega un papel fundamental el tamaño de las circunscripciones territoriales y el número de bancas atribuido a ellas. A lo largo de dos décadas el Congreso no ha resuelto este problema que distorsiona el principio constitucional de un "hombre/mujer, un voto". Lograr una mejor representatividad de los ciudadanos implicará redefinir el tamaño de los distritos sobre la base del censo general de población. Esta es una tarea pendiente si se quiere mejorar la calidad de la representación y, en particular, atender a los potenciales problemas de gobernabilidad que pueden originarse en un sistema presidencialista en el que la victoria de fórmula presidencial se decide en los distritos grandes tras la supresión de la elección indirecta vigente hasta 1994. La provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires(un distrito incrustado en la provincia del mismo nombre), las provincias de Santa Fe y Córdoba representan el 65% de la población.
A la hora de evaluar un sistema electoral es preciso tener en cuenta todas las diversas funciones que los sistemas electorales cumplen. Hay cuatro dimensiones que se plantean en los debates internacionales sobre el funcionamiento de los sistemas electorales.
La representatividad, en el sentido de reflejo de la diversidad de intereses en la sociedad y de orientaciones de política pública en el Congreso
La concentración o eficiencia, entendida como agregación de intereses sociales y orientaciones de política pública con miras a garantizar la capacidad del gobierno de gobernar (la formación de mayorías en el Congreso y la reducción del número de partidos).
La participación , en el sentido de la influencia que el elector pueda ejercer no sólo en la elección de un partido, sino también, de los candidatos (la forma de la candidatura y de votación y el tamaño de la circunscripción )
Por último, la simplicidad del sistema electoral en lo que se refiere a la comprensión y transparencia de su funcionamiento y su manejo, tanto por parte de los electores como por parte del organismo encargado de organizar la elección.
Resulta obvio que un sistema electoral, cualquiera sea, no puede maximizar simultáneamente todas estas funciones.
El sistema proporcional personalizado alemán ofrece un buen ejemplo de este intento por dar respuesta a distintas funciones y por esta razón se ha convertido en un marco de referencia obligado y desempeñado un papel importante en un sinnúmero de reformas. Este sistema electoral presenta una solución al dilema de mantener la proporcionalidad en la distribución de las bancas y personalizar el voto, al mismo tiempo que, al establecer una barrera legal relativamente alta—el 5% del padrón del distrito-apunta a lograr la concentración o eficacia reduciendo el número de partidos en el Parlamento. En este sistema, el elector tiene dos votos: uno para el candidato de su distrito y otra para la lista plurinominal partidaria tomando al país como distrito único. El reparto de todos las bancas que componen la Legislatura es proporcional a los votos logrados por cada partido a nivel nacional. Los cargos uninominales son asignados , una vez determinada la cantidad de escaños que corresponde a cada partido. Los candidatos electos en las circunscripciones uninominales logran ocupar los primeros puestos que le correspondieron al partido según el reparto proporcional, alterando de este modo el orden de la lista del partido. En el sistema alemán, la cantidad de circunscripciones uninominales corresponde a la mitad de diputados por elegir. Si un partido obtiene más bancas en esas circunscripciones que las que le corresponden según los votos alcanzados por la lista del partido, los retiene, de tal manera que el total de bancas aumenta temporalmente.
Asumiendo el supuesto de que el principio de representación proporcional no será modificado en la elección a diputados nacionales, el dilema que se presenta es cómo personalizar el voto manteniendo el principio de representación proporcional, teniendo en cuenta como restricciones adicionales: el tamaño variable de los distritos, la renovación parcial de la Legislatura cada dos años y la disposiciones constitucionales que establecen un número fijo de legisladores. Asimismo, la mejora en el desempeño de los legisladores depende, en gran medida, de la posibilidad de ser reelectos. En ausencia de este incentivo, su comportamiento puede ser irresponsable. Si los partidos no estimulan la formación de carreras parlamentarias, ningún sistema electoral podrá resolver el problema del desempeño responsable de los legisladores.
La agenda de la reforma del sistema electoral debe inscribirse en la más amplia de modernización del sistema político argentino y ser entendida como un proceso continuo y gradual de transformaciones en la calidad de la representación política. Además, el sistema electoral debe ayudar a asegurar la presencia de una oposición parlamentaria viable, que pueda evaluar críticamente la legislación, salvaguardar los derechos de las minorías y representar efectivamente los intereses de sus electores.
Concluyendo, es importante destacar que un gobierno efectivo depende no solo de quienes están en el poder, sino además de quienes están representados en el parlamento pero no forman parte del gobierno. El sistema electoral debe ayudar a asegurar la presencia de una oposición parlamentaria viable, que pueda evaluar críticamente la legislación, salvaguardar los derechos de las minorías y representar efectivamente los intereses de sus electores.
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Derecho político Carlos S.Fayt
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